Aunque Don Paco conoce a JORGE ORDÓÑEZ desde hace varios años, aprovecha la ocasión de una reciente visita de él a Puerto Rico para entrevistarlo
Por Paco Villón / Especial El Nuevo Día
El acogedor saloncito del Hotel La Concha estaba lleno, ruidoso y agitado como merece una fiesta de cumpleaños.
Esa noche Méndez & Co. celebraba el centenario de su fundación con una importante cena a la que asistirían Davide Markovtich, un alto ejecutivo de la Viuda de Clicquot, y Jorge Ordóñez, así, a secas, sin más título ni prosopopeya. Varios periodistas los entrevistaban tratando de conectarse con el mundo profesional de ambos: Markovitch es hombre de vinos espumosos, quien habla alrededor de cinco idiomas y acumula más horas de vuelo al año que un piloto, pues es Presidente de Clicquot en América Latina, el Caribe, Canadá, África y Oriente Medio. El único título de Ordóñez es ser dueño de su propia empresa en Massachusetts quien, al preguntarle si sigue siendo el importador más grande de vinos españoles en Estados Unidos, me contesta “Sí, soy el importador de vinos españoles más importante en Estados Unidos…”. Baja la voz y me dice casi al oído: “Y ninguno de esos vinos es espumoso”.
Hace pocos años, tuve la oportunidad de pasarme 10 días recorriendo media España con él y un grupo de ejecutivos, chefs y sumilleres de Puerto Rico y Estados Unidos y les aseguro que fue una experiencia extraordinaria.
CHERCHEZ LA FEMME
Jorge viene de una familia de bodegueros de Rioja, que se desplazaron a Málaga y montaron un negocio de ventas de vinos; allí nació Jorge Ordóñez y se crio desde niño entre viñas y barricas. Se casó con una joven norteamericana nacida y criada en Boston, que estaba viviendo en Málaga y que convenció a Jorge a mudarse a Massachusetts, donde en la década de los ochentas montó un negocio de venta de vinos y de importación. ¿Dirías tú que se puede afirmar que tú transformaste el mercado de vinos españoles en Estados Unidos, como si fuera un antes y después de Jorge Ordoñez?, le pregunto. “Por supuesto”, contesta.
“Actualmente tenemos una pequeña bodega en Málaga, donde producimos un vino dulce con la uva Moscatel: Botani, Sierra de Málaga, aparte de nuestro negocio en Estados Unidos”. Además, Jorge es consultor de bodegas como negocio y ad honorem; es lo que pudiéramos llamar un master blender, que a veces modifica los cuvées de ciertos vinos que importa, y es socio de algunas bodegas españolas.
Cuando Ordóñez llegó a Estados Unidos, hace más de 20 años, el consumo de vinos españoles era mayormente tintos de Rioja, para vinos más finos, y La Mancha para vinos baratos que también se vendían a granel. Hasta hace poco, muchos periodistas y distribuidores decían: “El problema es que los norteamericanos no entienden los vinos españoles y no saben pronunciar sus nombres. Pero Jorge tuvo el mérito de ser del grupo de soñadores que veían un potencial en las uvas autóctonas españolas y se decidió por un camino múltiple: Clasificar sus vinos por Denominación de Origen; Enseñar a los sumilleres americanos que las uvas autóctonas (Monastrell, Garnacha, Tempranillo, Tinta del País, Tinta de Toro, etc. eran excelentes y que otras cepas, como la Syrah por ejemplo, se daba muy bien en ciertos terroirs. También dedicó esfuerzos a enseñar a los chefs lo bien que maridaban las uvas españolas con la nueva cocina que se estaba desarrollando en España.
Ordóñez es un verdadero gourmand, que se conoce casi todos los restaurantes buenos de España y muchos de Estados Unidos y Europa, porque le encanta comer bien. Cuando lo saludé al tocarme mi turno de entrevistarlo, le pregunté cómo estaba y me respondió con una expresión compungida: “!Estoy con gota! Me han quitado el vino blanco y tengo que aguantarme la boca” Pero eso no le impide que siga persiguiendo por toda la península vinos que mariden bien con la cocina española.
Otra cosa revolucionaria que hizo Jorge fue aprovechar el talento de los diseñadores gráficos españoles para rediseñar etiquetas antiguas. A veces solo un toque y otras con diseños más atrevidos.
Para personas que no hablan español es muy útil poder identificar el vino que a uno le gustó cuando lo compró en una tienda y regresar a buscar más, sin tener que mencionar el nombre del vino.
Sobre La Crisis
Cuando escribo esto, los diarios hablan de que la Unión Europea le va a prestar sumas enormes a los bancos españoles: la crisis no es un cuento de hadas.
¿Cómo afecta esto al consumo de vinos españoles?
Por una parte, todo el sector gastronómico en España se ha afectado, pero los bodegueros que están produciendo buenos vinos españoles, se han visto favorecidos por la baja del Euro y la crisis. “Lo que estamos viendo es que han tenido que cerrar bodegas, bodegas nuevas, pero sin filosofía.”
No es el primero al que oigo hablar de ese fenómeno: bodegas montadas en la cresta de una ola, produciendo vinos con uvas en sitios inadecuados, en cantidades fuera de proporción y que ahora que la calidad impera, no tienen el producto que les pide el mercado. Los que apostaron por la calidad, como Ordóñez, no han tenido problemas, pero no todo el mundo se dio cuenta a tiempo. “A mí me beneficia la situación, comprando en el mercado a la baja”, expresa Jorge. “Pero las marcas que estaban muy consolidadas, no han tenido problemas”.
¿Cómo ha afectado el mercado de Japón?
“El mercado de Japón está más estable, pero el mercado Chino ha sufrido con las falsificaciones de vinos caro Pero aún hay mucho Euro en China.
¿Cómo va a afectar esta situación al mercado de vinos españoles en Puerto Rico?
“Los vinos españoles no van a subir en Puerto Rico y, en algunos casos, van a bajar”.
¿Cuál consideras que es la región con más posibilidades dentro del reino de la Tempranillo?
“La Tinta de Toro es la mejor Tempranillo de España, lo que ha pasado es que las bodegas grandes han incursionado en Toro y mandan allá a algún asistente de enólogo que no conoce el terroir ni está familiarizado con la cepa. Así no pueden hacer un buen vino”.
¿Y la Mencía, que está haciéndose popular?
“Es muy peligrosa porque le caen plagas a las viñas. Además, muchos de los vinos del Bierzo (uva Mencía) no duran nada”.
Antes de terminar Jorge me recomienda dos vinos de las Bodegas Avante. El blanco es un Godello de Valdeorras, con seis meses en barricas. El tinto es un 100% Mencía, también de Valdeorras. “Se hace en muy pequeñas cantidades, de cepas sembradas en suelo de pizarra”
Los buscaremos, pues creo que se le puede hacer caso a alguien que prueba al año miles de vinos… “Como cuatro millones más que las botellas que rechazo”, dice como si fuese la cosa más natural del mundo… Y eso que tiene gota, pienso.