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9 de abril de 2013
12:00 a.m. Modificado: 00:17 a.m. Calidad de vida
 

Un proyecto universitario le cumple un sueño a una adolescente

Estudiantes de la Universidad Politécnica en Hato Rey recaudaron unos $3,000 para comprar una computadora a una adolescente diagnosticada con cáncer

 

Por Rebecca Banuchi / rebecca.banuchi@gfrmedia.com

Un proyecto final para el curso de Relaciones Públicas se convirtió para un grupo de estudiantes de la Universidad Politécnica, en Hato Rey, en una experiencia de vida.

Los cinco estudiantes del curso que imparte el profesor Luis H. Rodríguez debían poner en práctica los fundamentos aprendidos sobre coordinación de actividades y el manejo efectivo de los medios de comunicación, y decidieron hacerlo para respaldar la Fundación Make-A-Wish.

Desde noviembre, los universitarios organizaron una serie de actividades con las que lograron recaudar cerca de $3,000 que utilizaron para comprar una computadora Mac para la adolescente Marina Isabel Jové, quien fue diagnosticada hace seis meses de cáncer, y actualmente recibe tratamiento intensivo en el Hospital San Jorge.

“Tomamos la decisión firmemente desde el principio”, manifestó el estudiante Wilfredo Álvarez, de 24 años, al explicar las razones que llevaron al grupo a colaborar con Make-A-Wish como trabajo final.

“Pensamos que cumplirle el sueño a una niña era algo más especial que realizar un proyecto final. Pensamos que nos iba a llenar más como seres”, agregó de inmediato.

Junto con Álvarez, los estudiantes Carlos Moreno, Guarionex Carrón, Jorge Carrasco y Bryan Santiago encabezaron este lunes una sencilla ceremonia en un salón de la institución universitaria para entregarle a la joven de 14 años la computadora, además de una impresora, otros accesorios para el equipo tecnológico, y algunos detalles adicionales como películas, discos compactos y dulces.

Jové, natural de Quebradillas, acudió acompañada por su madre Yolanda Vera, y para poder asistir solicitó un permiso especial en el Hospital San Jorge para interrumpir momentáneamente su tratamiento médico.

“(Me siento) bien emocionada y agradecida”, expresó la estudiante de noveno grado del Colegio San Antonio de Isabela.

“Todo lo que me regalaron me encantó porque es todo lo que me gustaba. Son unas personas bien consideradas a las que les importa los demás”, añadió la adolescente.

Jové fue diagnosticada con el sarcoma de Ewing, que es un tumor óseo que se presenta durante la niñez o en la etapa de pubertad.

Vera, de 43 años, comentó que la condición de su hija no solo les ha cambiado la manera en que llevan su vida a diario, sino también la forma en que la conciben y lo que valoran de ella.

“Todo cambia. Las prioridades son otras. Te enseña a apreciar cosas que antes no apreciabas y a dejar de apreciar cosas que antes apreciabas que eran cosas vanas, vacías. Ahora, es como vivir otra vez, aprender con esta experiencia a vivir otra vez, a valorizar lo que tenemos”, sostuvo Vera, quien resaltó el apoyo que han recibido durante el proceso del personal del Hospital San Jorge.

Los cinco universitarios no quisieron conocer los pormenores del diagnóstico mientras coordinaban su ayuda. A través de la Fundación Make-A-Wish, obtuvieron el perfil de Jové, así que sabían lo que ella quería, las cosas que le gustaban, y eso para ellos era más que suficiente.

Los jóvenes temieron que la entrega oficial de los regalos tuviera que suspenderse debido al tratamiento de Jové y su ingreso en el hospital, pero insistieron en que se llevara a cabo porque entendían que, ver su deseo cumplido, animaría a la joven y le serviría de motivación durante el proceso.

“Pensamos que le iba a dar más ánimo al entrar en su tratamiento. Pensamos que, al darle su sueño, le iba a subir la motivación”, acotó Álvarez.

El profesor Rodríguez realiza una iniciativa similar con su curso desde hace seis años con el fin de inculcarles a los alumnos elementos básicos de responsabilidad social, y asegura que reiteradamente la labor de los jóvenes se convierte en una experiencia “transformadora”.

“Muchos se transforman. Se dan cuenta de lo importante que es (involucrarse en proyectos sociales), y que hay gente en posiciones de desventaja que requieren ayuda”, subrayó Rodríguez.

Para recaudar los recursos necesarios, los jóvenes organizaron una actividad de lavado de autos en la universidad, dos juegos de softbol en Bayamón, una degustación de vinos en Caguas, y un espectáculo de comedia tipo “stand-up” en Santurce. Para cada uno de los eventos, contaron con distintos colaboradores que donaron sus servicios o productos, y los locales donde se efectuaron.

Al final, poco pesó el interés por obtener una buena calificación en el curso, sino que toda la atención se volcó en sentirse parte de un proyecto que traería bienestar a una persona.

Todos los estudiantes respondieron al unísono que “definitivamente” volverían a participar en una iniciativa similar.

Y Moreno instó a aquellas personas con deseos de cooperar con alguna organización benéfica a no pensarlo dos veces.

“La facilidad que tenemos de comunicarnos lo hace demasiado accesible. ¿Quieres ayudar a una fundación? Da una llamada o busca información, es bien simple, y el 'reward' (recompensa) es bien grande. Ayudar a otros es algo incomparable. Ningún curso de la universidad te puede dar eso”, puntualizó el estudiante de 21 años.

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