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29 de septiembre de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Un pueblo desangrado por la emigración

Al ritmo actual, Puerto Rico tendrá en el 2050 la misma cantidad de habitantes que tenía en el 1950

Por José A. Delgado / jdelgado@elnuevodia.com

W ASHINGTON – Las proyecciones son tan indisputables como alarmantes: el  alto éxodo de puertorriqueños hacia Estados Unidos,  solo comparable con la gran emigración de mediados del pasado siglo, es la nueva norma.

La emigración hacia Estados Unidos ha ido en aumento desde la década de 1980, pero en los últimos años, sobre todo a partir de 2006 -cuando la economía boricua entró en recesión-, ha subido a cifras inesperadas. En 2003, la diáspora boricua en Estados Unidos  estaba formada por el mismo número de personas que el total de habitantes de la isla: 3.8 millones. Esto marcó, de por sí, un momento histórico.

Hoy, 10 años después, sin embargo, parece noticia de otro siglo, cuando se toma en cuenta que ahora cerca del 60% de las personas que afirman su origen puertorriqueño tiene su domicilio en un estado de Estados Unidos.

Los datos más recientes de la Encuesta de la Comunidad del Censo federal señalan que en 2012 las personas de origen boricua en Estados Unidos sumaban 4.97 millones, frente a 3.67 millones de personas que viven en la Isla. Si se excluye a los extranjeros, la población la Isla queda en 3.51 millones, prácticamente 1.5 millones menos que los que se identifican como boricuas en Estados Unidos.

En la última década la diáspora creció en un 35%. En ese mismo período de tiempo el aumento de la población en Estados Unidos fue de 9.7%.

País en fuga

La masiva emigración hacia  Estados Unidos ha avivado el debate sobre los múltiples efectos de esto en la isla, con la población disminuyendo y envejeciendo. La única otra jurisdicción federal que perdió población durante la década de 2001 a 2010 fue Michigan, un estado que también ha estado sumido en una dura crisis económica.

“Si el patrón continúa, al terminar esta década es probable que dos tercios de los puertorriqueños residan en Estados Unidos”, dijo el profesor Edwin Meléndez, director del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College de Nueva York.

La emigración a Estados Unidos se masificó en la década de 1940 y subió a su nivel más alto en los '50. Después de haberse reducido en los '70, lleva tres décadas de continuo crecimiento. Pero, hacía medio siglo que no se veía un salto como en la década anterior cuando cerca de medio millón de personas se fueron al Norte.

Para muchos padres ya no es extraño tener a la mayor parte de sus hijos en Estados Unidos, como consecuencia de la realidad de un país que, como ninguno otro en esta región, tiene más personas en la diáspora que en su territorio.

Desde hace dos décadas, Myriam Soto, de San Juan, tiene a sus tres hijos en Estados Unidos, dos ahora radicados en Florida y una en la zona de Washington D.C. Aunque le traen a los nietos a la Isla, Soto les visita periódicamente. “Los nietos saben que abuelita va a verlos cada cierto tiempo”, indicó Soto, jubilada desde hace 13 años de la Corporación del Fondo del Seguro del Estado.

No ha contemplado, sin embargo, brincar el charco.  “Tengo mis cosas y mi rutina en Puerto Rico”, dijo Soto.

Roger Rodríguez y Luz Roche, de Villalba, vieron con tristeza como a finales de la década de 1990 y principios de la década de 2000, sus tres hijos decidían buscar nuevas oportunidades económicas en Estados Unidos. “Cuando se fue la primera, hace unos 15 años me dio mucha pena. Entonces cuidaba a mi primer nieto. Cuando se fue el más pequeño, el último, sí que me dio mucho dolor, pues no pensaba que se iba a ir”, dijo Roche.

Por lo menos una vez al año van a Nueva Jersey y Maryland a ver a sus hijos y nietos.  “Cuando me da un bajón de nietos mando a buscar alguno”, contó Roche, quien narró que cada vez que vuelve a ver a sus hijos se le ilumina la vida, pero sufre inmensamente en el momento de la nueva despedida.

un desplazamiento que no cesa

Las proyecciones del Censo federal son que la población de Puerto Rico descenderá a 2.3 millones en 2050, el mismo número de habitantes que había en 1950, justo un siglo antes. A un plazo más corto, 2025, los estimados del Censo federal son que la población quede en 3.38 millones.

“Los comienzos de esta década parecen una continuación de la anteriores, pues en todo caso la emigración pudiera intensificarse debido a la situación económica en Puerto Rico”, indicó el antropólogo Jorge Duany, profesor de la Universidad Internacional de Florida.

No fue hasta mediado de la pasada década que la oficina del Censo federal, por medio de la Encuesta de la Comunidad, comenzó a ofrecer las herramientas para  ordenar mejor el conteo sobre el total de personas que dejan la Isla para radicarse en Estados Unidos.

A base de los datos de la Encuesta de la Comunidad del Censo federal y el movimiento de pasajeros que registra la Autoridad de Puertos, el Instituto de  Estadísticas de Puerto Rico ha calculado que el total de emigrantes durante la pasada década pudo rondar los 450,000.

De esos más de la mitad salió de la Isla a partir de 2006, cuando la isla entró en una recesión económica que aún le mantiene dando tumbos, expiró la sección 936 del Código de Rentas Internas y la crisis política interna generó un cierre de dos semanas del gobierno de la Isla.

Para poder explicar que la brecha en la población de Puerto Rico y los que residen en Estados Unidos haya llegado a ser de 1.3 millones, los conocedores consideran que, junto a la caída en la tasa de natalidad, hay que partir de la premisa de que medio millón de boricuas se marchó de Puerto Rico entre 2001 y 2010. Nada ha cambiado desde entonces, como lo reflejan los nuevos datos de la Encuesta de la Comunidad, que indican que la emigración neta fue de más de 54,000 personas en 2012.

La “guagua aérea” hacia Florida

Durante las últimas dos décadas, la ruta principal de la guagua aérea boricua ha sido hacia el estado de Florida. El primer gran salto en el éxodo hacia Florida ocurrió durante la década de 1990 a 2000. Pero, de 2001 a 2010 el total prácticamente se duplicó, hasta alcanzar los 850,000.

Los nuevos estimados del Censo federal indican que la población boricua de Florida ahora alcanza las 912,595 personas. Las expectativas son que en el 2020, al terminar esta década, haya más boricuas en Florida que en Nueva York, un estado en el que viven 1.1 millones de personas que afirman su origen puertorriqueño.

Las decenas de miles de personas que se van cada año en busca de un trabajo o una oportunidad para avanzar económicamente son también un testamento de tenacidad.  “Hacen lo que haya que hacer por sobrevivir y encontrar trabajo. Toda esa experiencia choca con la idea de algunos de que somos vagos”, dijo Meléndez.

En un análisis que publica el Centro de Estudios Puertorriqueños, el investigador Kurt Birson sostiene que a pesar de que muchos de los boricuas que se mudan a Estados Unidos salen en busca de un mejor trabajo, no siempre se les hace fácil.

De acuerdo al estudio, los puertorriqueños que emigraron entre 2000 y 2011 “estaban desempleados a una tasa de 24.6%”, en comparación con la tasa de 17.2% que había en la Isla hace dos años. Junto a los dominicanos y mexicanos, la diáspora boricua es el tercer grupo con el mayor porcentaje (28%) de personas bajo el nivel de pobreza, solo por encima de los  hondureños (33%) y guatemaltecos (29%).

“Fuga de talento”

En términos proporcionales, la ‘fuga’ de profesionales y jóvenes con educación universitaria no es lo proporcionalmente gigantesca a la impresión que en ocasiones se ha proyectado.

Pero, ello no supone que sea menos preocupante. Los datos de la Encuesta de la Comunidad  del Censo federal– entre los años 2000 y 2011 – señalan que la emigración boricua hacia Estados Unidos ha sido representativa del perfil socioeconómico de la Isla.

Cierto que el 45% de los que tomaron la guagua aérea tenían estudios universitarios, pero el porcentaje no es muy distinto a los que se quedaron (43%), según el análisis de Birson. El 20% de los que salieron tenían bachillerato o una maestría. Pero, el porcentaje (22) de los graduados de bachillerato o maestría es más alto entre los que se quedaron.

Estos datos, sin embargo, no minimizan el hecho de que Puerto Rico pierde cada año muchos jóvenes profesionales en las áreas de ingeniería, medicina, ciencias y educación. En su estudio “Perfil del Migrante”, el Instituto de Estadísticas mantuvo que entre los poco más de 76,000 personas que se fueron de la Isla en 2011, pudo haber cerca de 2,000 maestros, 300 médicos y 170 abogados.

La mediana de edad de los emigrantes fue de 29.2 años. “No es que los que salen tienen mayor educación formal, es que ahora hay más jóvenes profesionales en Puerto Rico. Eso se refleja también en la emigración”, dijo Meléndez.

Muchos de los que están en Florida central se fueron a ocupar puestos de trabajo en área de servicio en Disney World. Florida ha sido también el destino de muchos ingenieros que trabajan para la NASA en Cabo Cañaveral.

Grupos significativos de ingenieros boricuas también han terminado en Texas y la zona de Washington, atraídos tanto por la NASA, otros sectores del Gobierno,  empresas tecnológicas e industriales.

“Los puertorriqueños en Florida tienen más ingresos, mayor ocupación y niveles educativos más altos que los de otros estados como Nueva York, Pensilvania y Massachusetts”, expresó Duany.

“Me tuve que ir”

A los 46 años, Carlos Hernández, un ingeniero mecánico, aceptó un trabajo como empleado civil de la Marina de Guerra en Nuevo Hampshire. La empresa de construcción de su padre, donde trabajaba, enfrentaba problemas. Era 2011, un año que Hernández quisiera olvidar, y el sector de la construcción en la Isla tocaba fondo.

“Llevaba dos años prácticamente viviendo de mis ahorros y pagando $2,000 mensuales por un colegio privado de educación especial para uno de mis tres hijos. Me tuve que ir”, señaló Hernández, quien ahora, con base en Jacksonville (Florida), es gerente de programas a cargo de rehabilitar los sistemas de aire acondicionado de los edificios de la Marina.

El director del Instituto de Estadísticas, Mario Marazzi, afirmó que para un país pequeño como Puerto Rico, “que no es un centro mundial”, tiene una significativa importancia el que “la crema de nuestra población, como los ingenieros que se gradúan del RUM, sean atraídos por trabajos en Estados Unidos y no se queden en la Isla”.

Una población que envejece

En 2012, la población de 65 años o más en Puerto Rico representaba el 15.6% de todos los habitantes de la Isla, en comparación con 11.2% en el 2000.  “Mientras la población total se redujo en 3.8%, entre el 2000 y 2012, la población de 65 años o más aumentó en 36.1%”, agregó Marazzi.

Si se toma en cuenta la población de 60 años o más, el porcentaje salta a casi el 22%. Las proyecciones son que el porcentaje de personas de 60 años o más puede duplicarse de cara a 2050.

El envejecimiento de la población de la Isla, sobre todo en un país con una participación laboral muy baja (39%), encara retos importantes para la forma en que el Gobierno ofrece servicios de transportación, educación, salud y vivienda.

Mientras más envejece proporcionalmente una población menos productiva es y, para rematar la crisis fiscal, menos aporta al erario público.

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