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13 de septiembre de 2012
Puerto Rico Hoy
 

Un relato “increíble”

La prueba contra la mucama acusada se basa en parte en sus declaraciones

Por Ricardo Cortés Chico y Maribel Hernández Pérez/ puertoricohoy@elnuevodia.com

El caso contra Aida de los Santos Pineda, imputada ayer por el asesinato de Georgina Ortiz, la esposa del exjuez del Tribunal Supremo Carlos Irizarry Yunqué, se basa en las huellas dactilares halladas en el cuchillo homicida y un relato “increíble” por parte de la también empleada doméstica, justificando su presencia en la escena del crimen.

Fuentes de El Nuevo Día describieron la evidencia como “circunstancial”. El caso, sometido ayer por la fiscalía, cuenta con la misma prueba que los investigadores tenían hace un año, pese a que hace varios meses la fiscalía logró que se realizara un examen pericial en el vehículo del exjuez.

No se explicó por qué se decidió posponer la presentación de cargos hasta ahora. El testimonio ofrecido por la imputada, de origen dominicano, es que cuando entró al apartamento de la pareja, en el condominio Laguna Terrace en el Condado, vio a Ortiz con una herida en el cuello. Pese al lugar y la profundidad de la herida, que alcanzó a cortar sus cuerdas vocales, supuestamente Ortiz le dijo a su empleada que se marchara del lugar y salvara su vida.

La mucama fue la última persona que vio en buen estado a Ortiz, a eso de las 3:00 p.m. cuando, se alega, salió del apartamento a esperar una compra que llevaría Irizarry Yunqué. El exjuez del Supremo nunca llegó.


Santos Pineda regresó a su vivienda, entonces ubicada en la barriada Las Monjas en Hato Rey, y no llamó a la Policía ni le informó a nadie, en ese instante, de lo que vio, según fuentes en la Policía.

La mujer, que se encuentra en la República Dominicana, luego que fuera deportada por el Servicio de Inmigración y Aduanas, figuró, por alguna razón, como testigo en el caso, días después de la pesquisa, en la que se descartó el móvil de robo.

Las autoridades estiman que la empleada doméstica no actuó sola. Sin embargo, no se ha revelado quién es la otra persona sospechosa de la muerte de la mujer, que tenía 72 años. Al momento de los hechos, el viudo de Ortiz tenía 88 años.

La ahora imputada estuvo en el Albergue de Testigos del Departamento de Justicia poco después de los hechos. Allí presuntamente intentó suicidarse.

Ayer, una jueza del Tribunal de San Juan expidió una orden de arresto con una fianza de $1.2 millones, tras encontrar causa para arresto contra la imputada.

Los cargos son asesinato en primer grado, violación a la ley de armas y destrucción de evidencia.

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