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25 de julio de 2012
5:25 a.m. Modificado: 10:31 p.m. Seguridad
 

Venganza detrás de masacre en Gurabo

Un malentendido vecinal por una yegua parece haber sido la semilla que germinó hasta convertirse ayer en la sexta masacre del año

 

Javier Colón Dávila / javier.colon@gfrmedia.com

GURABO - Un malentendido vecinal por una yegua parece haber sido la semilla que germinó hasta convertirse ayer, martes, en la sexta masacre del año, culminando un periodo de poco menos de 24 horas en que cinco hombres murieron asesinados en este municipio.

La tragedia de ayer se originó en el barrio Celada, cuando desconocidos tirotearon en el patio de su residencia a Neftalí Rosado Castro a eso de las 12:15 p.m. Unos 10 minutos más tarde, se sospecha que sus verdugos se movieron por la PR-941 hasta llegar a la gomera Pune, en el sector Los Díaz, donde abrieron fuego con armas cortas.

Allí, cayeron los primos Wilfredo y Chayanne Díaz, de 23 y 29 años, respectivamente. Igualmente, murió Jancarlo Llinás, de 18 años. Chayanne y Jancarlo trabajaban en la gomera, mientras que Wilfredo se ganaba la vida como gerente de un establecimiento Church's Fried Chicken.

Ninguno tenía récord criminal.

"Eso tiene que haber sido por envidia. A él (Chayanne) lo quería todo el mundo", expresó compungida la esposa de Chayanne, Rachelis Irlanda, quien llegó hasta la escena en el barrio Jaguas.

La mujer comentó que su esposo, quien dejó huérfanos a una niña de 8 años y a un varón de 2, era aficionado de los caballos y los "four tracks" y trabajaba junto a su padre Víctor Díaz en la gomera.

Un joven trabajador

Llinás, conocido como Yankee, fue descrito por una amiga que no quiso identificarse como un joven trabajador y servicial que dejó la escuela y trabajaba en la gomera desde los 13 años. El joven vivía en el mismo sector.

Irlanda, don Rubén Díaz -tío de Wilfredo y Chayanne- y otros vecinos del sector coincidieron ayer en que Wilfredo no "tenía nada que ver" con el ataque a tiros.

"Era un muchacho tranquilo. Un hombre bien bueno y bien decente", comentó Jared Quiñones, quien dijo conocer a las tres víctimas. "Era un muchacho muy bueno y no tenía nada que ver con eso. Fue una víctima inocente", dijo por su parte Ivonne Ruiz, cuñada de Wilfredo, quien llevaba pocos meses viviendo al lado de la gomera con sus padres, luego de que perdiera su casa durante un fuego en la urbanización San José, también en Gurabo.

Ayer (martes), Wilfredo decidió entrar tarde a su trabajo como arreglo para poder celebrar hoy (miércoles) el cumpleaños de su madre.

La Policía no brindó oficialmente ayer un móvil sobre el crimen, pero bajo condición de anonimato agentes asignados al caso y vecinos del lugar apuntaban a una historia de malos entendidos y venganza.

Todo comenzó hace cerca de dos años, cuando una yegua se escapó de la propiedad de un sujeto del área. Chayanne y Llinás se encontraron el equino -muy preciado en un municipio famoso por sus cabalgatas- y lo amarraron. Ayer, se comentó en la escena que el dueño de la yegua pensó que el dúo le había robado el animal.

El 23 de enero de 2011, Chayanne, coincidió con el dueño de la yegua y su hijo en el negocio El Deportivo, en Gurabo. Allí, se inició una discusión que culminó en el asesinato de otro joven identificado como Javier Piñero.

Ese incidente sigue bajo investigación, confirmó ayer el teniente Carlos Cruz, del Cuerpo de Investigaciones Criminales, de Caguas.

Tras el asesinato de Piñero -quien era miembro de una familia cuyos integrantes han tenido problemas con la justicia en el pasado-, el dueño de la yegua y su hijo supuestamente secuestraron y golpearon a Chayanne y lo dejaron abandonado en un paraje solitario de Gurabo.

El perjudicado, según se supo, nunca acudió a las autoridades. Tampoco lo hizo el sábado en la noche cuando compartía con Llinás en una cabalgata en la PR-189 de Caguas a Gurabo. Allí, se corrió la voz de que habría un atentado en su contra y tuvo que ser sacado en automóvil.

Finalmente ayer, el primero en caer fue Rosado Castro. El joven de 19 años llevaba poco tiempo viviendo en el sector La Tablita y se especula que fue una víctima inocente de sicarios que buscaban a su suegro "Pito" Piñero, quien a su vez era hermano de Javier. En la escena, se ocuparon casquillos .40 y 9 milímetros. En Jaguas, se comentaba que Pito había jurado venganza por la muerte de su hermano ocurrida aquel 23 de enero.

Testigos de la masacre en Jaguas brindaron varias descripciones del o los autos en que llegaron los asesinos: una guagua Ford Edge blanca, un auto Honda blanco o un Ford Crown Victoria color oro. Lo que sí se sabe es que Chayanne y Llinás trabajaban en un auto Toyota Tercel verde, cuando fueron sorprendidos por gatilleros. En el atentado, también murió WIlfredo.

Incierta la ruta de escape

Ayer, no estaba claro qué ruta de escapatoria tomaron los asesinos ya que la PR-941 conecta con Trujillo Alto y tiene varias vías de escape.

La primera víctima de esta ola de asesinatos en Gurabo murió el lunes en la tarde en la urbanización Villa del Carmen. La víctima, identificada como José Alfredo Álvarez Alejandro, de 25 años, y quien tenía un caso pendiente por Ley de Armas, utilizaba un grillete cuando desconocidos se le acercaron y abrieron fuego.

En días recientes, Álvarez Alejandro estuvo preso en el Centro de Detención Metropolitano (MDC, por sus siglas en inglés), en Guaynabo, luego de que las autoridades federales tomaran jurisdicción de un caso en que le ocuparon otra arma de fuego. El caso finalmente no prosperó y fue dejado en libertad.

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