Una riña entre delincuentes pudo haber sido lo que le costó la vida. Vídeo
Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com
PONCE - La universitaria Carla Mar Bonilla Criado, de 21 años, al parecer fue víctima de una riña entre grupos de delincuentes en el barrio Hatillo y el residencial Maximino Miranda en Villalba.
Al menos ese es el móvil del asesinato de la joven, según identificado por la Policía.
No era que la joven estaba asociada a los actos de estos bandos. Aparentemente, Bonilla Criado mantenía amistades entre ambos grupos y esto fue confundido como algún tipo de espionaje entre organizaciones del bajo mundo.
El móvil del caso la Policía lo supo a través de varios testimonios que apuntaban a Ricardo M. Ortiz Vázquez, de 19 años, y a un sujeto apodado como “El Mono” como autores del crimen ocurrido el viernes en el Paseo Chiqui Marrero, justo al lado de una pista atlética en Villalba.
El cuerpo fue encontrado dentro de un automóvil Toyota Yaris color gris.
Ortiz Vázquez fue detenido durante la mañana de ayer en un apartamento del residencial Maximino Miranda.
El otro presunto implicado en el asesinato fue buscado durante todo el día en el complejo de vivienda pública y otros puntos de Villalba, por agentes de la División de Homicidios de Ponce. Poco antes de las 6:00 de la tarde, se entregó a un policía en Villalba.
Se esperaba que en la noche de ayer se presentaran cargos por asesinato y violación a la Ley de Armas contra los detenidos. Según el teniente Ángel Feliciano, jefe de esta División en Ponce, en la tarde de ayer la fiscalía completaba el expediente del caso para proceder entonces al proceso de vista de causa para arresto en el Tribunal de Primera Instancia de Ponce.
Feliciano precisó que Ortiz Vázquez tiene antecedentes penales por violaciones a la Ley de Armas y por daños a una patrulla de la Policía durante una intervención en un residencial.
Inicialmente la Policía puso su mirada en el compañero sentimental de la joven, porque fue una de las personas que la acompañó en días recientes.
Este fue entrevistado por los investigadores, pero fue descartado como sospechoso después de que recibieran pistas que excluían la teoría de que se trataba de un caso de violencia de género, como fue contemplado inicialmente.
Esas pistas fueron las que llevaron a los investigadores del caso a concluir que la joven, que estudiaba en la Pontificia Universidad Católica de Ponce, fue víctima de la violencia entre puntos de drogas.
La Policía supo del asesinato luego de que vecinos del lugar de los hechos reportaran detonaciones por el área.
En la escena del crimen, la Policía recobró varios casquillos de bala calibre 9 milímetros.
Además, como parte de la evidencia del caso se ocupó el vehículo en que fue encontrada muerta la joven. El auto sería revisado por personal del Instituto de Ciencias Forenses (ICF). En el lugar también se encontró su teléfono celular.
La universitaria era huérfana de madre y residía en Villalba con su abuela. No tenía hijos.
Su muerte es la número 70 en lo que va de año.