Medidas extremas de supervisión no son una buena idea
Por Brunymarie Velázquez / brunymarie.velazquez@elnuevodia.com
Son dos choques: mamá y papá están preocupados por el joven y este, por otro lado, clama libertad y cero discursos de “cuídate”, “no salgas a la calle”, “me llamas de allá”, etc., etc., etc.
Están en dos canales opuestos. Para los progenitores, la calle se ha convertido en una amenaza. Para los jóvenes, en la casa no están las experiencias.
¿Hasta qué punto los padres no caen en la paranoia y los hijos no explotan con las súplicas, que terminan siendo letanías interminables?
“El reto que tienen los padres es descifrar dónde tirar la raya de dejarlos que exploren y se desarrollen y que aprendan por sus propias experiencias, o que tomen un control limitante que no les permita tener las herramientas que les permitirán defenderse en la vida”, explica el doctor Luis Caraballo, psicólogo clínico y catedrático de la Facultad de Psiquiatría de la Universidad de Puerto Rico.
¿Qué pueden hacer los padres?
“El proceso de formar a un adolescente independiente que pueda tomar decisiones asertivas es enseñarle cómo evitar la violencia y situaciones que los pongan en peligro”, asegura, por su parte, la psiquiatra Karen Martínez González, del Centro para el Tratamiento y Estudio del Miedo y la Ansiedad de la Universidad de Puerto Rico.
Si esa formación de la que habla Martínez no ocurrió desde la infancia, “se toparán con el obstáculo muy tarde. Cuando ya es un adolescente, literalmente, vas a tener personas encontradas: un adolescente o joven que quiere actuar como un adulto y un padre que va a querer sobreproteger a su hijo y lo llevará hasta las últimas consecuencias, porque entiende que a ese nivel de urgencia está la situación”, sostiene la psiquiatra.
Caraballo explica que los adolescentes se caracterizan por ser impulsivos y oposicionales, porque creen tener la capacidad para poder manejar cualquier situación.
“El adolescente tiene un cerebro que cree que se lo sabe todo, que es invencible, que nada puede pasar; no necesariamente puede ver las cosas a largo plazo. Comenzarán a pensar ‘qué sabe mi papá, él no es joven, él no sabe...’. ¿Y a quiénes escuchan los adolescentes? A otros adolescentes”, añade la psiquiatra, para explicar que es importante que se logren conversaciones racionales que lleven al respeto, al diálogo y la confianza.
Y el diálogo racional es otro reto para los padres. “Enamorarlos y entrar a ese círculo de amistades, ver lo que está pasando”, dice el psicólogo.
Evite la ansiedad, puede ser su peor enemiga
El que un padre o madre se mantenga preocupado por mucho tiempo hace que su sistema de evaluar las cosas positivas y negativas cambie, asegura Caraballo.
“Eso se llama percepción. Ya, automáticamente, haces que esa manera de evaluación cambie a una de peligro, por lo que no serás objetivo y eso puede ser nocivo. Por ejemplo, cualquier noticia de un joven que escuchaste en la radio: es tu hijo”, explica el psicólogo.
“Los padres tienen que entender que las medidas extremas tienen consecuencias extremas, y que no confiar en su hijo o en la capacidad que este tiene para manejar conflictos va a traer problemas. La calidad de vida se afecta”, concluye el psicólogo clínico al hacer hincapié en la buena comunicación familiar.
PARA LOGRAR LA ARMONÍA
1. Cree un canal de comunicación efectivo. El diálogo permite buscar las alternativas que garanticen la seguridad de los hijos y, a su vez, la tranquilidad emocional de los padres. Ningún mecanismo o aparato puede sustituir una buena comunicación entre padre, madre e hijo. Puede buscar un mediador para lograr la comunicación.
2. Cree un ambiente de confianza mutua. Que el adolescente confíe en que sus papás están tomando las medidas de seguridad por su bienestar y que el padre confíe en que el adolescente va a tomar las decisiones correctas. Si hay un ambiente de confianza, va a existir una buena comunicación que promueva el bien de ambas partes.
3. Sea consciente de la realidad que vive el país. Lleve un mensaje de la realidad social a su hijo sin la necesidad de hacerlo dramático. Sea objetivo para que no piense que son “cantaletas”.
4. Si el padre, madre o hijo siente un nivel de ansiedad o preocupación excesivo, debe considerar buscar ayuda profesional para aprender a lidiar con la situación.
Controle el miedo y la ansiedad
Llame al Centro para el Tratamiento y Estudio del Miedo y la Ansiedad de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras al (787) 758-2525 ext. 2232