Donativo de Ford da nuevos bríos a proyecto ecológico en Caguas
Por Rut N. Tellado Domenech / rtellado@elnuevodia.com
Cada mañana, los alumnos de la Escuela Ecológica Niños Uniendo al Mundo agarran sus palas, rastrillos y azadas para hacer composta y darle mantenimiento al huerto que plantaron en el patio del plantel, que ubica en el barrio Río Cañas, en Caguas.
También aprovechan esas horas en que el sol aún no azota muy fuerte para trabajar con los germinados en el vivero que la escuela privada renovó gracias al esfuerzo de padres voluntarios y $3,000 que recibió de los Donativos Ford para la Conservación y Medio Ambiente.
“Nuestra meta para este espacio es que sea un salón al aire libre. Por eso tiene una pizarra”, manifestó Malena García, maestra coordinadora del huerto y el vivero. Explicó que se comunica con los alumnos en inglés mientras trabajan con el vivero, el huerto y la composta para integrar estas iniciativas agrícolas al currículo. Las clases de ciencias, matemáticas y español también se integran.
La renovación del vivero y la construcción de una estructura para guardar herramientas, así como el huerto, son solo la primera fase de un proyecto más amplio llamado Jardín del Cielo, que comprende otras mejoras al plantel, como la adquisición de placas solares.
Personal de Ford aprovechó la visita al plantel para anunciar el regreso de su programa de donativos ambientales. La empresa donará un total de $40,000 para apoyar iniciativas ambientales en varias organizaciones.
“Nuestro ambiente enfrenta numerosos retos ecológicos, pero gracias a un gran grupo de personas que trabaja diariamente para lograr un cambio, la calidad de vida del medio ambiente cobra vida. Ford se compromete a brindar apoyo y ayuda financiera a organizaciones cuyas iniciativas ambientales impacten positivamente la naturaleza”, enfatizó Waldo Galán, director general para Puerto Rico, el Caribe y Centro América de Ford International Business Development.
Las personas u organizaciones interesadas en solicitar los Donativos Ford para la Conservación y Medio Ambiente deben acceder a www.ford.com.pr. La fecha límite para entregar la solicitud será el 23 de marzo de 2012.
La Escuela Niños Uniendo al Mundo fue una de las entidades que recibieron donativos de Ford el año pasado.
El plantel, cuya matrícula es de casi 80 estudiantes de nivel preescolar y elemental, utiliza el método Montessori de enseñanza y promueve la interacción con la naturaleza. La biblioteca y cada uno de los tres salones de clase parecen pequeñas casas, con muchas ventanas y nada de aire acondicionado. El uniforme para chicos y chicas consiste de una polo verde, pantalones largos color crema y tenis o botas apropiadas para las labores agrícolas. El comedor es como una terraza desde donde los niños aprecian la vegetación que abunda en las seis cuerdas de terreno boscoso que ocupa la escuela.
“Las habichuelas que cocinan aquí son las mejores porque siempre usan el recao que sembramos nosotros”, dijo el estudiante Sebastián Pagani, de 10 años. “También sembramos limoncillo, zanahoria, albahaca, sábila...”.
“Lo que más me gusta de trabajar en el huerto es usar las herramientas grandes como la pala, la azada y el rastrillo”, agregó Sebastián, quien es el tesorero de la Cooperativa Coquí Agrícola Juvenil, que vende las hortalizas cosechadas a los miembros de la comunidad escolar. “Ese dinero se usa para comprar semillas y materiales”, dijo.
Aunque todos los estudiantes realizan labores agrícolas, los miembros de la cooperativa son los que organizan las actividades. “Nos reunimos todos los jueves y planificamos qué días y a qué horas vamos a trabajar el huerto”, explicó Ariel del Mar Soler, alumna de 10 años y presidenta de la cooperativa.
La organización surgió en el año 2000 por iniciativa de la directora escolar, Carmen Rosa Rivera, “para que los niños aprendan los principios cooperativistas y lo vean como una alternativa para desarrollar proyectos de autogestión”. Todo se complementa con la agricultura y el método Montessori dentro del plantel diseñado como escuela ecológica por el arquitecto Fernando Abruña.
“Es muy congruente integrar la agricultura con la filosofía Montessori porque su visión es educar para la paz y aprender de la naturaleza”, dijo la directora, mientras los alumnos se disponían a ir al comedor a saborear los frutos de su esfuerzo agrario.