03-Julio-2009

WALDEMAR J. RAMÍREZ

Cumpleaños, réquiems y pesadillas

El 27 de junio de 2008 se aprobó la “Ley de incentivo contributivo a investigadores científicos”. Su propósito es retener y atraer investigadores científicos de alta competencia a Puerto Rico. Feliz cumpleaños.


La ley apoyaba la visión que había tras el “Portal del Futuro”, identificado entonces como “el proyecto de desarrollo sustentable de mayor envergadura de Puerto Rico”. ¿Réquiem para un sueño?


Ciertamente el plan estratégico de desarrollo de un país tiene que partir de sus oportunidades y fortalezas. En nuestro caso, hay que señalar la capacidad científica y técnica con que contamos y las oportunidades que esto representa. Si bien los éxitos de nuestros ingenieros son ocasionalmente destacados en la prensa, hay numerosos aspectos sobre nuestras capacidades en ciencia y tecnología que no son de conocimiento general.


Por ejemplo, la Universidad de Puerto Rico tiene la envidiable distinción de operar múltiples centros de investigación auspiciados por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF por sus siglas en inglés), así como estar íntimamente insertada en proyectos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés). Nuestro nivel de producción científica está entre los principales en América Latina. Y nuestra investigación en áreas de biotecnología, nanotecnología, computación, asuntos ambientales y atmosféricos – entre otras – es de primer orden.


En adición, y como legado de generaciones de exitosas experiencias de industrialización, contamos con una base de talento gerencial técnico de calibre mundial.


Todo lo anterior indicaría que tenemos las herramientas para lanzar un plan agresivo de desarrollo fundamentado en el conocimiento, un desarrollo que entonces dispare la demanda de bienes y servicios a través de toda nuestra cadena económica. Haría sentido.


Acabo de visitar la Ciudad Politécnica de la Innovación de Valencia, España, un proyecto de parque científico puesto en marcha en el 2002 por la Universidad Politécnica de Valencia. Su director de nuevas iniciativas compartió datos sobre el gran impacto que ha tenido este complejo en la economía de la Comunidad Valenciana. A modo de comentario casual señaló lo oportuna que resultó la creación de la ciudad politécnica ante los problemas experimentados por el sector que el Gobierno había identificado como puntal de desarrollo: el turismo.


En efecto, el director general del Instituto de Turismo de España recién informó que la Comunidad Valenciana ha sido fuertemente azotada por el descenso de las visitas turísticas resultante de la crisis económica, con una caída de 21.7% durante el primer cuatrimestre de 2009. O sea, una pesadilla.