07-Noviembre-2009

VANESSA DROZ

“Breathless”


Las personas que nos dedicamos al lenguaje podríamos parecer inútiles; más aún, prescindibles. No hablo de los poetas, dramaturgos y narradores que todavía no son valorados en la magnitud de sus aportaciones. Hablo de los redactores, editores y traductores cuyo trabajo puede mejorar, engrandecer o poner en su justa perspectiva cualquier información mediante el conocimiento cabal del lenguaje y sus recursos.


El poder de un discurso, una carta, un folleto promocional, una columna de éstas, de cualquier tipo de texto, reside en el talento y el profesionalismo de quien lo maneje. Un determinado tono, los vocablos precisos y una acertada estructura dependerán de la maestría de estos especialistas.


Día tras día nos enfrentamos a innumerables errores en el manejo del lenguaje. Hoy nos ocupa uno que tiene que ver con nuestra imagen a nivel internacional y nuestro alegado dominio del inglés.


Cuando usted entra a la página “web” del Puerto Rico Convention Center (PRCC), uno de los íconos y activos más importantes del país, verá que el eslogan que aparece inmediatamente es “Wireless & Breathless”.


Suponemos la utilización de “breathless” por aquello de una (inexistente) rima apoyada en ese “less” final. Por otro lado, parece ser que el PRCC es uno de los escasísimos lugares en el país que cuenta con conexión inalámbrica, lo que representa un mérito singularísimo, sin precedentes, y hay que hacer énfasis en ello de entrada. El que Starbucks, las plazas del Viejo San Juan y muchas empresas y lugares cuenten con servicios inalámbricos de comunicación no impide que se tome una decisión tan inteligente con relación al mencionado eslogan. Constituiría, en el caso de Starbucks y demás, una buena razón para promoverlos también como espacios para convenciones.


Eso, vaya y pase. Lo que es una exquisitez es que se diga que el PRCC está “jadeante” o “fatigado”, que es lo que quiere decir “breathless”. El mataburros, como se le dice cariñosamente a esa extraordinaria herramienta que es el diccionario —que se puede consultar de múltiples formas en la Red, por lo que esto no tiene perdón de Dios—, establece que la palabra sería “breathtaking” —como había anticipado una amiga traductora con quien comparto la pasión por las palabras—, que quiere decir impresionante, arrebatador, algo que nos quita el aliento por el impacto que nos causa.


Curiosamente, cuando buscamos la página del PRCC en español, el eslogan está correcto y la palabra que se usa es “impresionante”. Pero, ¡cuidado!, no se adentre usted mucho en los textos, que lo dejarán, sí, “breathless”, pues comienza usted a ver cosas como que nuestra gente es “calurosa” (supongo que las ominosas temperaturas del trópico nos hacen así), en lugar de “cálida” —que se adecúa más a lo que se quiere comunicar—, y “bien hospitalaria”, en lugar de “muy hospitalaria”, por aquello de conservar el nivel oral sobre la corrección que debe tener lo escrito.


Sería mejor que al eslogan se le añadiera “nameless”, que es como debería continuar el PRCC, sobre todo en un país cada vez más fatigado y jadeante por las también ominosas decisiones gubernamentales, que, al parecer, incluyen hacer mundialmente patente en la red cibernética la falta de aliento que ocasiona el inglés a la mayoría de la población.


Mientras ciertos manejadores de eslóganes y del lenguaje continúan haciendo, como diría la distinguidísima Mafalda, un esfuerzo extraordinario para no caer en las garras de la inteligencia, la imagen de Puerto Rico en el exterior —ésa que se quiere “spotless & flawless” para el comercio, el turismo y las inversiones— continúa siendo una ficción en el ominoso sueño de algunos, ésos que van acompañados muy veleidosamente de los que no dominan ni el español ni el inglés.