NICOLÁS MUÑOZ
Los boricuas tienen una percepción errada de los empleos que se encuentran en demanda. Así resumió la situación del mercado laboral un reportaje de El Nuevo Día en el que se detallan las 10 ocupaciones con mayor aumento en el empleo en Puerto Rico.
La lista la encabezan los guardias de seguridad, seguida por los vendedores al detal, las enfermeras graduadas y los cajeros. Continúa la lista con los representantes de servicio al cliente, trabajadores de preparación de alimentos, auxiliares de salud en el hogar y maestros de educación elemental, entre otras ocupaciones.
Todas estas labores responden al crecimiento de la industria de servicios y a la situación económica y social presente en el país. Muchas de ellas son adecuadas para el empleo por cuenta propia. Ha quedado atrás, al menos por los próximos 10 años, aquel “glamour” de los empleos de chaqueta y corbata para individuos sentados en un escritorio en una oficina de un piso 15 con vista panorámica.
Es un nuevo escenario en el que el empleado necesita una educación con énfasis en destrezas de comunicación y motivación para el mundo laboral (“soft skills”), para adaptarse a varios posibles empleos, horarios flexibles, servicio amable al cliente y destrezas empresariales para el trabajo por cuenta propia.
Estas destrezas son necesarias porque, a medida que la economía de Puerto Rico se ha mantenido en recesión y las oportunidades de empleo en la manufactura y otros sectores tradicionales se han reducido, aumenta el potencial para que haya más personas emprendedoras que crean microempresas. Es tiempo de fomentar las destrezas empresariales y las ocupaciones en las áreas de seguridad, tecnología, salud preventiva, servicio a domicilio y atención al cliente.
No obstante, las universidades del país no han entendido eso y continúan manteniendo las ofertas académicas y enfoques educativos del pasado. Continúan con un diseño curricular enfocado en producir candidatos a empleos en oficinas ejecutivas. La incorporación de las “soft skills” y las destrezas empresariales como parte del currículo de destrezas técnicas no existe, salvo casos aislados de proyectos piloto en algunas universidades.
El mercado laboral va en una dirección y las universidades en la dirección opuesta.
Los rectores de nuestras instituciones de educación superior deben organizar una cumbre para la reforma curricular de manera que sus bueyes sean colocados al frente de la carreta de nuestro capital humano.

El transporte escolar llevaba jóvenes de pie dentro del vehículo.