SIGFREDO RODRÍGUEZ
El 17 de abril del 1961 la Brigada 2506, un pequeño ejército de exilados cubanos dirigidos por agentes del CIA y por asesores norteamericanos, invadieron Cuba por los pantanos de la Bahía de Cochinos.
Después de varios meses los invasores se rindieron a las tropas comandadas por el propio Fidel Castro. Más de 1,100 combatientes apresados fueron canjeados a los norteamericanos por medicinas y fórmulas para bebé. Los cubanos del exilio culparon al presidente John F. Kennedy por la derrota. Éste ripostó con el embargo a Cuba decretado el 7 de febrero de 1962. Al mismo tiempo implementó un programa de entrenamiento militar para cubanos en Fort Knox, Kentucky con la meta de invadir a Cuba con personas debidamente preparadas y equipadas para derrocar a Fidel.
Estaba yo en Fort Campbell, Kentucky sirviendo mis dos años de servicio militar obligatorio como miembro de la División de Paracaidistas 101 y esperando órdenes para volar a Vietnam. Repentinamente me enviaron a unirme al equipo, conocedores del español, para dirigir el entrenamiento de los cubanos en Fort Knox y luego en Fort Jackson, Carolina del Sur. Gracias a Kennedy y a Fidel posiblemente yo estoy vivo. Mis compañeros de Fort Campbell volaron a Vietnam y la mitad de ellos murieron mientras bajaban en paracaídas.
En noviembre del 1963 ya habíamos terminado el entrenamiento programado y esperábamos órdenes, cuando el presidente Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas.
Tomó la presidencia Lyndon Baines Johnson y disolvió el ejército de exilados de Kennedy para invadir Cuba. Los voluntarios cubanos regresaron a Miami y yo regresé a Puerto Rico.
El embargo fue un regalo de Kennedy a Fidel que ningún presidente ha intentado eliminar. El suero del embargo le ha permitido sobrevivir para llegar a escribir su autobiografía de mil páginas.

El transporte escolar llevaba jóvenes de pie dentro del vehículo.