RIMA BRUSI
Últimamente muchos se cuestionan el verdadero valor de un grado universitario. Pero lo cierto es que alcanzar un grado universitario aumenta las probabilidades de obtener un empleo, así como la calidad de vida, el salario promedio de un empleado y su potencial contribución al fisco a través del pago de impuestos.
Nuestros estudiantes puertorriqueños saben esto, y por ello se matriculan en grandes cantidades, cada año, en alguno de los programas universitarios disponibles en la isla.
En gran medida, pueden hacerlo gracias a la existencia de ayudas financieras, la más importante de las cuales es la beca federal Pell. Un total de 276,549 estudiantes en Puerto Rico reciben beca Pell, incluyendo dos de cada tres estudiantes matriculados en alguno de los recintos del sistema de la Universidad de Puerto Rico.
Pero las becas Pell corren peligro y el silencio de nuestros políticos con respecto a ese peligro no deja de asombrar. Hace algunos meses, nuestro comisionado residente, confiadamente, indicó que no habría recortes a la beca Pell. Sin embargo, en estos momentos, tanto la Cámara como el Senado estadounidenses discuten proyectos de presupuesto y muchos de esos proyectos, algunos con apoyo de ambos partidos, incluyen propuestas que cortan significativamente los fondos asignados al programa Pell.
El presupuesto aprobado por la Cámara recientemente reduciría significativamente la elegibilidad de la Pell y también reduciría el máximo de beca a $3,040 por estudiante por año. Eso es $2,010 menos que el máximo actual.
En Puerto Rico, ello implicaría que cerca de 22,000 estudiantes que hoy reciben beca Pell ya no serían elegibles y la perderían, y que aquellos que mantengan su elegibilidad experimentarían una reducción promedio de $1,881. Ello justo después de que la matrícula de la universidad menos costosa de la isla ha sufrido un aumento de $800 por año, y que la inversión promedio anual de un estudiante en libros de texto y materiales ronda los $1,137.
Tenemos un gobernador republicano y un comisionado residente demócrata. ¿Qué están haciendo ambos para evitar lo que a todas luces sería un desastre para la educación puertorriqueña?

El transporte escolar llevaba jóvenes de pie dentro del vehículo.