JOSÉ A. GANDÍA PABÓN
Al mirar la problemática de la violencia ingenuamente se pueden producir explicaciones lineales (causa-efecto) que tienden a establecer explicaciones simplistas y, de forma peligrosa, reduccionistas. Esto hace que se dejen sin reflexionar y asumir elementos que son fundamentales en el análisis del fenómeno de la violencia.
Al establecer las “causas” de manera lineal se puede estar legitimando, produciendo, reproduciendo y perpetuando formas opresivas. Ellas, lejos de ser solución, promueven discursos y ordenamientos que resultan discriminatorios y prejuiciados que, además, tienden a la estigmatización, marginalización y posterior agresión del otro. Entonces, nos hacemos parte del problema.
Señalar que “la violencia de la calle no es otra cosa de lo que han copiado de los juegos electrónicos, la programación televisiva violenta y algunas de la música que se difunde”, como se ha escrito, es un ejemplo de ello. Aceptar una explicación que responsabilice de manera lineal a los mencionados entretenimientos por la violencia en las calles, es una manera reduccionista de abordar el fenómeno. Estas explicaciones, no convocan a la reflexión de asuntos más profundos y complejos.
Dicho tipo de explicación descualifica del análisis los temas estructurales y procesales sistémicos relacionados a la violencia y excluyen los asuntos políticos, económicos, sociales, históricos y culturales. Por tal razón, sirven para enajenarnos de las complejas raíces del problema. En consecuencia facilitan que la dimensión estructural quede intacta. Por tanto, los cambios que logran son sólo de carácter cosmético.
Claro que es importante que todos nos sintamos convocados a trabajar con el asunto de la violencia en Puerto Rico. Sin embargo, es imperativo reflexionar las plataformas desde dónde enfocamos y elaboramos las explicaciones y los esfuerzos para combatirla.
De lo contrario, podríamos estar siendo parte, sin querer, del problema que queremos erradicar.

El transporte escolar llevaba jóvenes de pie dentro del vehículo.