10 Feb 2012
Actualizó: 12:38am
Karisa Cruz Rosado
Apatía

Al menos hasta que el banco lo embargue, el desempleado se queda viendo caer el agua cobijado por su techo. A este señor poco le importa que se haya tapado la alcantarilla del frente de la residencia.Donde vive el hombre, el municipio no limpia el drenaje con la misma frecuencia que emite jugosos cheques. Pero él no se quejará porque sabe que nada cambiará. Tal vez piensa que, a estas alturas, poco tiene que perder. Practica la apatía sin saber eso qué significa.Sentado en el sofá, tiene a su alrededor varios periódicos de días pasados. También una que otra revista farandulera con tetas infladas por una solución salina. Y en la mano el control del televisor. Lo cambia, y lo vuelve a cambiar. A fin de cuentas no tiene mucho más que hacer.Después de ver dos novelas, cuatro “reality shows”, una película cómica y las noticias, sus ojos pierden las ganas de seguir mirando. Pero la vagancia no lo deja pararse del cómodo diván. Se queda dormido.Comienza a generar eventos oníricos que limitan su descanso profundo. En su incoherencia, rondan paralelismos con la saga “Police Academy”. Ve movilizarse helicópteros. Francotiradores apuntan hacia un objetivo (deportivo). “Tra, tra, tra”, se oyen disparos, y no el tumbao reguetonero. “¡Ahhhh!”, gritan. Hay muchos policías. Bloquean la calle.
p. 1/2
>> Próxima Pág.