Karisa Cruz Rosado
En un supermercado de una ciudad con Mercedes Benz y letreros en inglés, un joven, de esos sabios que marcan la calle con sus marcas, dijo, como si necesitara escupir: “El País está malo”. Por la naturaleza de mi trabajo, el que todos los días me obliga a teclear “la realidad”, o los males que en ella se suscitan, la idea de este chico, con pantallas en la ceja y cerquillo, me pareció redundante. Casi para decir “chitón”. Quería que abundara más, que me explicara por qué él creía que “el País está malo”, cosa que es hasta ridículo preguntar, pero en un afán de proseguir la plática, le inquirí. “Es que arrestaron a Ángelo Millones”, contestó con “flow caquiao”. Ya comenzaba a concretar su aseveración. Ya me daba detalles. Ya, por alguna razón, logramos un nivel de empatía, que me espantó. “Cuando uno viene de un sitio que hay todo, todo es nada. Cuando uno viene de un sitio que no hay nada, nada es todo”.
p. 1/3