13 Mar 2010
Actualizó: 1:42pm
Las amenazas moldearon su valor
Por Miguel Díaz Román / end.mdiaz2@elnuevodia.com

Desde muy joven Pedro Julio Serrano sintió un deseo inaplazable para defender a los débiles y los desvalidos.Fue ese deseo el que lo llevó a buscar una candidatura para representante por el Partido Nuevo Progresista (PNP) en el 1999. En aquellos días también decidió revelar públicamente que era homosexual y que en la posición de legislador defendería los derechos y necesidades de ese sector poblacional.De pronto reconoció que sus planes tenían opositores y que el prejuicio ganaba más adeptos dentro de las filas de su partido que su candidatura. Comenzó a recibir llamadas amenazantes en su celular y en su trabajo que le advertían “pato sucio cuídate”, “tú no vales nada”, “no vas a atentar contra nuestros niños”.Un día la puerta de su apartamento amaneció pintada por una inesperada amenaza: “el fuego consumidor de Cristo va a acabar contigo”.Entonces decidió renunciar al PNP y lanzar una candidatura independiente que no recibió el respaldo esperado. Pero las llamadas de amenazas no menguaron. Experimentaron un alza y el tono adquirió un cariz aterrador. Un día descubrió que el cable de los frenos de su automóvil había sido cortado para provocar un accidente. Él llamó a la Policía. Pero la presunta investigación no produjo resultados. Igual ocurrió con las querellas que radicó por las llamadas amenazantes.
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