8 Ene 2009
Actualizó: 5:26pm
César R. Vázquez Díaz

Escuchaba la otra noche a Luis Fortuño hablarle a un grupo de sus colaboradores y trabajadores de la campaña, en una actividad privada celebrada en una residencia del área metropolitana.Como era de esperarse, se le pidió que se dirigiera al grupo, lo cual hizo en la forma que lo caracteriza: claro, preciso y seguro de lo que tiene que hacer, pero sobre todo humilde, aun con la imponente victoria obtenida.Sus primeras palabras encierran una lección, por lo que trataré de citarlas con la mayor exactitud posible. El gobernador electo dijo: “Ahora que vamos subiendo, saludemos a todos aquellos a quienes les pasemos por el lado, para que cuando nos toque bajar, nos puedan saludar”.Con tales palabras Fortuño aleccionó de manera similar a como otro gobernador hizo en el pasado, cuando Luis Muoz Marín dijo: “El triunfo no da derecho a ser canalla”.Lo anterior me lleva a lo que en esta ocasión quiero compartir con ustedes. Se trata de la actitud que deben adoptar los funcionarios que a todos los niveles van a tomar las riendas del Gobierno. Noten que dije “a todos los niveles”, queriendo con esto decir desde La Fortaleza hasta la oficina más pequeña de la agencia de menor tamaño.
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