27 May 2012
Actualizó: 10:14am
Constituyente para la Historia


Se valora lo que se conoce, no se puede querer lo que se desconoce. Hoy, a sesenta años de nuestro logro mayor de pueblo, Puerto Rico necesita más que nunca caminar los caminos de su historia y nutrirse de su entendimiento. En la vida es más fácil destruir que construir. Por ello, con profunda conciencia de su responsabilidad histórica y portando sueños centenarios, un 6 de febrero de 1952 los miembros de nuestra Convención Constituyente, con el voto de 88 de sus 91 constituyentes presentes aprobaron y firmaron nuestra Constitución. Ese esfuerzo supremo de lograr los mayores consensos posibles, requirió grandes sacrificios, entendidos y tuvo que salvar profundas controversias y una confrontación armada. Ahí queda su testimonio con una constitución ejemplar y de avanzada para servir de semilla de futuro. Nuestro pueblo valoró con sus votos este gran logro, único en nuestra historia. Las constituciones invitan, pero no obligan. Es por ello que les dan vida los seres humanos que la nutren de su lealtad y la honran con su proceder. Mayorías temporeras pueden querer perpetuarse en el poder por encima de sus disposiciones. Las constituciones no se defienden solas. Es por ello, que el pueblo y sus ciudadanos tienen que defenderla con valor y con rigor, pues la misma encarna el profundo sentido de la libertad democrática donde ejerce el poder, no el que tiene más fuerza, sino el que tiene más votos. Lleva la democracia en su ser el sentido entendimiento de la igualdad de los seres, donde en la urna se rinden iguales todos sus ciudadanos. Nuestra Convención Constituyente se reunió un 17 de septiembre de 1951 con la participación de tres partidos políticos, los cuales lograron unos consensos básicos. Imperó la voluntad de la tolerancia. Presidió la misma el comisionado residente de Puerto Rico en Estados Unidos, Antonio Fernós Isern, siendo sus vicepresidentes María Libertad Gómez y Víctor Gutiérrez Franqui. El gobernador Luis Muñoz Marín, el rector Jaime Benítez, el senador Luis Negrón López y los presidentes de los cuerpos legislativos Samuel Quiñones y Ernesto Ramos Antonini ocuparon las presidencias de las comisiones más importantes. La minoría estadista estuvo representada por Celestino Iriarte, Miguel Ángel García Méndez, Luis A. Ferré y Leopoldo Figueroa junto a su delegación. La minoría socialista estuvo representada por Lino Padrón Rivera, Antonio Reyes Delgado y Francisco Paz Granela, entre otros. El Partido Independentista Puertorriqueño decidió no participar de la misma. Compusieron la misma, entre otros, 32 abogados, 13 agricultores, 9 líderes obreros, 6 maestros, 6 comerciantes, 5 industriales, 4 médicos, 3 periodistas, 2 jueces, un banquero, un dentista, un ingeniero, un farmacéutico y un contable.
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