27 May 2012
Actualizó: 10:14am
Una crisis cosechada


¿Cuál crisis constitucional? Lo que está ocurriendo en el Tribunal Supremo no es otra cosa que una pugna partidista más, rojos contra azules. Por muchas décadas los rojos hicieron lo que se le antojaba y ahora lo están haciendo los azules. What else is new?Si los populares desean adjudicar culpa sólo tienen que mirarse en un espejo. Durante su mandato, Pedro Rosselló hizo todo lo posible por colocar su gente en el Tribunal. Su éxito no fue completo porque el pueblo rechazó su intento de enmendar la constitución. Cuando Sila Calderón llegó a la gobernación había cuatro jueces rojos y tres azules, una tenue mayoría. Dado que los populares controlaban ambas cámaras legislativas, tuvieron la dorada oportunidad de aumentar el número de jueces a nueve y tener una cómoda mayoría. No lo hicieron. Si no se dieron cuenta de que para el PNP el Tribunal Supremo era un botín de guerra más, pecaron de ingenuos.Aníbal Acevedo Vilá tuvo que gobernar con una legislatura dominada por el PNP. Cuando Baltasar Corrada del Río dejó el Tribunal, el entonces presidente del Senado, Kenneth McClintock, dijo que solamente confirmaría a un juez estadista. Pero eso era antes de que Rosselló tratara de desbancarlo. Luego, su situación, y la de los otros “auténticos”, era de debilidad. Se mantuvieron en el poder gracias a los votos populares. ¿Y qué sacaron los populares a cambio de mantener a McClintock, Orlando Parga, Jorge de Castro Font, Lucy Arce y Migdalia Padilla en sus respectivos puestos? Absolutamente nada, a menos que contemos el nefasto IVU. Ése era el momento para un quid pro quo: la presidencia y los demás puestos a cambio de un juez estadolibrista. Ahí sí que hubiésemos sabido de qué estaban hechos dichos “auténticos”.Los populares sufren hoy las consecuencias de su ingenuidad. Cada cual cosecha lo que siembra.
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