Hasta la fecha, Para la Naturaleza ha producido 253,302 árboles en sus viveros, y 6,947 voluntarios han participado en las actividades de siembra. (Thais Llorca)

Aunque el verdor en los bosques y otras áreas naturales luce recuperado, los proyectos de reforestación iniciados tras el paso del huracán María, hace exactamente tres años, aún tienen un largo trecho que andar en vías de mitigar o reponer la pérdida de 144 millones de árboles atribuida al ciclón.

Frente a ese gran reto, las siembras pautadas para este año se retrasaron por las emergencias causadas por el terremoto de enero y la pandemia de COVID-19, reconocieron el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la organización Para la Naturaleza, que lideran las iniciativas más grandes.

En noviembre de 2018, el DRNA anunció el proyecto Sembrando Futuro y se impuso la meta de sembrar 500,000 árboles en cinco años. Hasta este mes, se habían plantado 145,875 o un 29% del total, precisó el director interino del Negociado de Áreas Naturales Protegidas y Servicios Forestales de la agencia, Farel Velázquez.

Por otro lado, en abril de 2018, Para la Naturaleza estrenó el programa Hábitat, que tiene como meta la siembra de 750,000 árboles en siete años. Hasta este mes, se habían plantado 114,001 o un 15% del total, detalló el presidente de la entidad, Fernando Lloveras. Añadió que, de los árboles sembrados, 32,870 fueron donados a agricultores, individuos y entidades, mientras que el resto se plantó en las áreas protegidas de Para la Naturaleza.

Entre las iniciativas del DNRA y Para la Naturaleza, se han sembrado 259,876 árboles post-María.

El enfoque de ambos proyectos son especies nativas, endémicas, raras y en peligro de extinción. Además, se están plantando árboles frutales para proveer seguridad alimentaria. Las siembras se concentran en áreas naturales protegidas y bosques, pero también se dan en contextos urbanos y costeros.

“Luego de María, el daño principal que tuvimos, más allá de la mortandad de árboles, fue la pérdida de infraestructura para reforestar a Puerto Rico. Las pérdidas en el vivero de Cambalache (el principal del DRNA) fueron considerables y, sin eso en servicio, no podíamos iniciar los planes de reforestación”, dijo Velázquez.

Velázquez contó que, gracias a una subvención –de $1.2 millones– del Servicio Forestal federal, el DRNA rehabilitó el vivero de Cambalache, en Arecibo. Al momento, están a la espera de recibir fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) para adquirir unos equipos y aumentar la producción.

“El vivero está totalmente en pie, pero estamos supliendo a pequeña escala. Cuando se adquieran las maquinarias que faltan, estaremos listos para seguir con la operación normal. En cuanto a los viveros regionales, tres de los siete que había antes de María están en operación casi normal. Los demás están en el proceso de reparación… de tratar de volver a su estado original”, agregó.

“Como todos sabemos, con los sismos y la pandemia todo ha sido cuesta arriba. La pandemia nos impide aglomerar grupos y convocar personas para que nos den apoyo en las siembras. Es un reto que estamos trabajando… una reingeniería de las estrategias”, sostuvo.

Lloveras expresó, entretanto, que los esfuerzos de reforestación “son la prioridad número uno” de Para la Naturaleza.

“Lo mejor que podemos hacer ahora mismo contra el cambio climático, y para defendernos y ser más resilientes, es la reforestación. No hay invención más efectiva de captura de carbono y de control climático, de erosión y de inundaciones que la vegetación”, resaltó.

Hasta la fecha, Para la Naturaleza ha producido 253,302 árboles en sus viveros, y 6,947 voluntarios han participado en las actividades de siembra, lo que se traduce en 69,410 horas de servicio.

Debido a la pandemia, dijo Lloveras, unos 40 empleados de la organización son los que están a cargo de los viveros, las siembras y su mantenimiento.

“Estamos atrasados este año. La meta era sembrar 75,000 árboles entre nosotros y nuestros aliados. Pero seguimos con la meta de sembrar 100,000 árboles al año para 2021 y sostener esa cantidad por una década para ver si llegamos al millón”, puntualizó.

La pérdida de 144 millones o 10.4% de los árboles en la isla a causa del huracán María fue calculada por el Servicio Forestal. Según una investigación de esa dependencia federal, la mortandad en el bosque seco –al sur de la isla– fue de 3.9%, en los bosques húmedos –tierras bajas y valles– fue de 11.9%, y en los bosques muy húmedos y lluviosos –en los topes de las montañas– fue de 15.5%.