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Los restos fueron hallados con una piedra dentro de la boca. (Facebook / Stanford University).

Vaya sorpresa la que se llevó un grupo de arqueólogos tras descubrir un asentamiento en villa Poggio Gramignano, en Lugnano in Teverina, Italia, donde hallaron una tumba que podría haber sido de un niño vampiro. 

De acuerdo con los especialistas, se trata de un entierro vampírico de un pequeño que tenía 10 años de edad, y que fue sepultado hace cerca de 1,600 años, el cual fue encontrado con una piedra en la boca, un ritual que se llevaba a cabo con la creencia de que esto evitaba que los cadáveres se levantaran de entre los muertos. 

"Nunca había visto nada igual. Es extremadamente espeluznante y raro", dijo el arqueólogo de la Universidad de Arizona, David Soren, quien fue el encargado de supervisar las excavaciones en este lugar durante más de tres décadas. 

Los expertos realizaron pruebas a partir de los huesos del niño, conocido como el “Vampiro de Lugnano”, y determinaron que el menor padecía malaria en el momento de su fallecimiento, por lo que otra de las explicaciones sobre la piedra que fue descubierta en su boca es que fue puesta para evitar que propagara la enfermedad en la comunidad. 

Aún se desconoce el sexo de este esqueleto que tiene una antigüedad de 1,600 años.

Esta tumba, en este cementerio de niños, es otra evidencia de las prácticas o rituales de brujería que se llevaban a cabo en ese lugar, donde también se han encontrado huesos de sapo, garras de cuervo y calderos de bronce.

El hallazgo fue realizado hace unos días y aún falta determinar cuál era el sexo del esqueleto del “niño vampiro”, cuyo cuerpo es el de mayor edad identificado en este panteón, hasta la fecha. 

Según los especialistas, también se han encontrado con cuerpos que traían una estaca en el corazón, lo que los hace pensar que estas prácticas se llevaban a cabo para evitar que estos supuestos vampiros resucitaran para atormentar a los vivos. 

“Se trata de un tratamiento mortuorio muy inusual que se ve de varias formas en diferentes culturas, especialmente en el mundo romano, que podría indicar que existía el temor de que esta persona pudiera regresar de entre los muertos y tratar de transmitir la enfermedad a los vivos", explicó Jordan Wilson, bioarqueólogo y estudiante de doctorado.


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