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Este agujero negro en concreto tardará probablemente unos 10.000 años en consumir todo el gas que sirvió para revelar su posición. (NASA)

Un grupo de investigadores del Observatorio Nacional Astronómico de Japón (NAOJ), descubrieron un agujero negro que resulta inquietante, debido a que su tamaño es similar al del planeta Júpiter y se encuentra alrededor de nuestra galaxia.

En un artículo publicado en arXiv, se menciona que Shunya Takekawa y su equipo consiguieron detectar una serie de ondulaciones en una nube de gas interestelar, que sugieren la presencia de un agujero negro de masa intermedia recorriendo nuestra galaxia.

La mayoría de los agujeros negros conocidos pertenecen a tres categorías, según sus dimensiones. Los más pequeños, de apenas algunas millas de diámetro, se forman tras el colapso gravitatorio de una estrella y suelen identificarse gracias a que muchos de ellos forman parte de sistemas estelares dobles. Los vemos gracias a los efectos que producen en sus estrellas compañeras, a las que a menudo “roban” grandes cantidades de materia.

Los más grandes, con masas equivalentes a las de millones e incluso miles de millones de soles, residen en el centro de la mayor parte de las galaxias. Son los agujeros negros supermasivos, esos que con su tremenda gravedad son capaces de mantener unidas y girando a su alrededor a los cientos de miles de millones de estrellas que forman las galaxias.

Finalmente están los de tamaño intermedio, como el que acaban de encontrar los astrónomos japoneses. Sus dimensiones son las de un planeta (uno de los grandes en este caso) o incluso los de una estrella. Son mucho más raros de ver que los de las otras dos categorías, y la razón es que vagan en solitario por el espacio.

Los pocos agujeros negros de tamaño intermedio que se conocen deambulan muy cerca de los centros galácticos. Solo podemos verlos en las raras ocasiones en las que se encuentran con algún tipo de material (una nube de gas o una desafortunada estrella) y empiezan a devorarlo.

Según Takekawa, estos agujeros negros se mueven relativamente rápido en comparación del gas que les rodea, por lo que solo absorben una pequeña parte de él y producen, por lo tanto, muy poca luz.

Para el investigador, este agujero negro en concreto tardará probablemente unos 10,000 años en consumir todo el gas que sirvió para revelar su posición.


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