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¿Un robot? ¿Cómo voy yo a hacer eso?

Así pensaba a sus 13 años Darvin Ferrera, poco antes de embarcarse en un proyecto que le ha permitido construir, no un robot, sino varios, cuyo manejo, además, lo ha llevado a cosechar múltiples galardones junto a compañeros de su escuela.

Darvin es el gestor de un club de ingeniosos jóvenes que desde 2009 participan en un proyecto de robótica al que ya se han unido decenas de alumnos de la Escuela Especializada de Ciencias y Matemáticas de University Gardens.

“Cada vez tenemos un reto diferente y pones tu cabeza a pensar cómo dominarlo”, destaca al hablar de la aventura de crear máquinas de alta tecnología como parte de la dinámica en el equipo de robótica que en solo tres años ha sido reconocido con 17 premios en competiciones regionales e internacionales.

La dedicación que han puesto desde siempre a sus proyectos les ha permitido ubicarse entre los mejores en las competencias de VEX Robotics, compañía líder en esta rama de la tecnología.

En su primera competición fuera de Puerto Rico, en la que participaron 400 grupos juveniles del mundo entero, el club culminó sus pruebas en las posiciones 46 y 50.

Sin embargo, aumentaron esfuerzos y en sus segundas competencias ascendieron a las posiciones décima y octava a nivel mundial en las categorías de programación y destrezas robóticas, respectivamente, narra Darvin, acompañado de Gustavo Ortiz, de 18 años y Jean Carlos Torres, de 17, otros destacados miembros del club.

Al presente, el equipo -integrado también por Kevin González, Javier Díaz, Jon-Paul Virella, Sebastián Cáceres, Reinaldo Alcaide, Cristian Rodríguez, Norman Morales, Gabriel Ríos, Eduardo Rodríguez, Alberto Rivera y Yamil Martínez- se prepara para su próximo campeonato mundial, del 18 al 21 de abril en California, donde aspiran a colocarse entre los primeros cinco equipos en el mundo.

Con ese firme propósito, afinan el funcionamiento de sus robots y practican con disciplina férrea en jornadas que incluyen sesiones después de clases, durante fines de semana y días feriados. Buscan perfección en la operación técnica, así como en destrezas físicas y de precisión mental, explica Darvin, quien ahora tiene 16 años.

Compromiso

“El compromiso que tenemos es lo que nos ha llevado a lograr nuestras metas”, subraya al admitir la satisfacción de completar ejercicios que sientan bases en conocimientos de ingeniería, el campo que cautiva en general a la mayoría de los gladiadores tecnológicos del equipo.

Gustavo, quien aspira a convertirse en un perito en ingeniería mecánica, afirma que en este campo podría eventualmente aportar a promover la seguridad ciudadana con reguladores en vehículos con pilotos intoxicados o perfeccionando equipos en empresas como Apple.

Jean Carlos, mientras, afirma que suexperiencia temprana en la robótica lo motiva a encaminar su meta de desarrollar mejores sistemas de propulsión que adelanten la exploración humana.

Y Darvin confiesa su preocupación por la protección ambiental y agrega que le gustaría ayudar a desarrollar equipo que permita agilizar la clasificación y procesamiento de plásticos, metales u otros materiales reciclables, garantizando un mayor reuso de nuestros recursos.

El grupo recomienda a los jóvenes integrarse a grupos que los motiven a crear e innovar, sin importar las disciplina o destrezas que exploten.

Explican que en su caso, al margen de aprender a ensamblar piezas mecánicas y diminutas computadoras para crear robots como su dúo de halcones 2218A y 2218B (White Hawk y Black Hawk, respectivamente), su proyecto de reto intelectual les ha permitido probar su temple, mejorar actitudes, trabajar en equipo y desarrollar estrategias.

Todos estos aspectos son clave durante las competencias en las que se mide la precisión de sensores, potenciómetros y microprocesadores de los robots que cobran vida armados con las conexiones adecuadas, pero sobre todo gracias a la entrega y pasión de sus jóvenes comandantes.


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