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Los tubos de escape de un automóvil VW Diesel son fotografiados en Frankfurt, Alemania. (AP)

Diez monos, encerrados en una pequeña jaula de cristal, fueron expuestos durante cuatro horas a respirar los gases de motores diésel en los experimentos financiados por tres fabricantes automovilísticos alemanes, según un informe que publica el diario alemán Bild Zeitung.

El informe del laboratorio que realizó el experimento para la Asociación Europea de Estudios sobre la Salud y el Medio Ambiente en el Transporte (EUGT) -financiada por los fabricantes Volkswagen, BMW y Daimler- muestra que los gases de escape de la combustión de los motores diésel eran introducidos a través de unos tubos en la jaula donde se encontraban los animales.

A los monos, que según el informe sufrían "estrés", se les proyectaban durante los experimentos -realizados en mayo de 2015- películas de animación para que se relajasen, afirma el diario.

Asimismo, se les introducía un endoscopio especial por la nariz o la boca hasta los bronquios, y se les hacían análisis de sangre, de acuerdo con el resumen que publica el diario del informe de 58 páginas, al que asegura haber tenido acceso.

Los animales fueron expuestos a los gases de combustión de un Volkswagen Beetle de 2013 y de una camioneta Ford de 1997, con el objetivo de demostrar que los del primero eran más limpios, pero los resultados no fueron los esperados, según el periódico.

Dos diarios alemanes "Süddeutsche Zeitung" y "Stuttgarter Zeitung" destaparon el 29 de enero el escándalo de los experimentos con animales realizados por la EUGT en Estados Unidos, para demostrar supuestamente que las emisiones de los nuevos modelos diésel no eran tan nocivas para la salud. La noticia inmediatamente se hizo viral en redes sociales como Facebook.

Los diarios aseguraron además que también se habían realizado experimentos con humanos con el mismo propósito.

El entonces responsable del consejo asesor de investigación de la EUGT, Helmut Greim, declaró al semanario "Der Spiegel" que los fabricantes automovilísticos "naturalmente conocían los experimentos" y aseguró que "no pusieron ninguna objeción".

El presidente de Volkswagen, Matthias Müller, afirmó tras conocerse la noticia, que los ensayos fueron "repugnantes y antiéticos" y consideró que demuestran que su empresa y la industria deben confrontarse de manera "más seria y sensible con las cuestiones éticas".

Müller reconoció que algunos trabajadores de Volkswagen tenían informaciones sobre los controvertidos experimentos y anunció una investigación interna.

Volkswagen cesó temporalmente a su apoderado general, Thomas Steg, en relación con el caso y acordó separarle de sus funciones "hasta que se aclare completamente lo sucedido".

"El señor Steg ha declarado que asume toda la responsabilidad. Esto yo lo respeto", dijo Müller.

Steg había reconocido en una entrevista que fue informado por correo electrónico de que la EUGT pretendía experimentar también con humanos y aseguró que rechazó esa posibilidad.

Sin embargo, admitió que se realizaron experimentos con monos en los que, según dijo, "se respetaron los estándares científicos internacionales".


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