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Las bolsas se desintegran en el agua sin dejar rastro, lo que impide que aves y peces consuman trozos o resulten atrapados (horizontal-x3)
Las bolsas se desintegran en el agua sin dejar rastro, lo que impide que aves y peces consuman trozos o resulten atrapados. (EFE)

La pesadilla de la contaminación con plástico podría acabar con la aparición de una bolsa hidrosoluble. En Chile, con 5,000 millas de costa, los mares sufren las consecuencias del uso anual de 3.4 millones de bolsas plásticas, según datos del ministerio de Medio Ambiente. Nada menos que 200 bolsas por persona al año.


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