La compañía privada completó exitosamente la primera misión del supercohete Falcon Heavy. Mira cómo lo lograron.

SpaceX logró colocar en órbita el satélite saudita Arabsat-6A tras un despegue exitoso de su nave Falcon Heavy desde Cabo Cañaveral, Florida.

Sin embargo, toda la atención estuvo en lo que ocurrió luego con los tres propulsores, que lograron regresar sin problemas a sus respectivas plataformas de aterrizaje.

El Falcon Heavy es la nave más potente de la compañía aeroespacial liderada por Elon Musk, y consta de tres propulsores con nueve motores por núcleo, que le dan una fuerza de empuje suficiente para colocar en órbita geoestacionaria al Arabsat-6A.

Lo más llamativo estuvo en el regreso de los núcleos, que tuvieron un aterrizaje perfecto y permiten que SpaceX pueda reutilizarlos en un nuevo lanzamiento.

Los dos propulsores laterales llegaron a las plataformas de aterrizaje 1 y 2 de Cabo Cañaveral de forma sincronizada, en un vídeo que SpaceX hizo gala de este regreso en las redes sociales.

El propulsor principal logró regresar a la Tierra y se posó en una plataforma flotante ubicada en el océano Atlántico, casi 10 minutos después del lanzamiento.

Al momento, Space X cuenta con Falcon 9, la nave operativa que ya realizó 21 misiones en 2018, con un diseño basado con un impulsor.

Por su parte, el Falcon Heavy dispone de tres núcleos, una modalidad que le permite enviar cargas más pesadas al espacio. En ambos casos, la compañía reutiliza partes de la nave para reducir los costos de los lanzamientos espaciales.


💬Ver 0 comentarios