Desde su hallazgo en 2013, el origen del volcán Tamu había sido un misterio (EFE).

Fue en 2013 cuando un grupo de investigadores nombró a Tamu como el volcán más grande del mundo, un enorme monte situado en mitad del Pacífico que se eleva más de 13,000 pies por encima del lecho oceánico.

Sin embargo, parece que en realidad no lo es, pues de acuerdo con un reciente estudio publicado en la revista Nature Geoscience, no se trata de un solo volcán, sino de una cordillera volcánica, compuesta por varios de ellos.

Hasta la fecha se pensaba que se trataba de un volcán escudo, es decir, que estaba constituido casi completamente por flujos de lava basáltica, aunque no sabían cómo se había originado, si era el resultado de una erupción de un solo volcán o la suma de múltiples erupciones.

Y aunque se determinó que, sin duda ese fue su origen, en el caso de Tamu no se había formado uno, sino varios volcanes escudo.

Desde su hallazgo en 2013, el origen del volcán Tamu había sido un misterio, de ahí que un equipo de geofísicos de la Universidad de Houston decidiera analizarlo de este modo.

Fue así como se estudiaron las anomalías magnéticas de esta zona del planeta. El análisis de estas anomalías tiene múltiples aplicaciones, entre las que destaca el estudio de los volcanes, con el fin de conocer tanto su historia como sus posibles comportamientos futuros.

De este modo, pudieron comprobar que en torno a la formación del supuesto volcán se habían generado múltiples anomalías magnéticas, que corresponderían a la existencia de numerosos movimientos de las placas litosféricas, no por una sola erupción.

En definitiva, indicaría que en realidad no está compuesto por un solo volcán, sino por varios de ellos, que dan lugar a una cordillera ubicada en mitad del océano.

Ahora, gracias a esta conclusión, el título del volcán más grande del mundo corresponde al Mauna Loa, ubicado en Hawaii y cuyo volumen es de 46,000 millas cúbicas.


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