Los robots, situados en plataformas en el acuario y junto al enjambre, emitían señales que provocaban diferentes reacciones de atracción o dispersión.  (EPFL) (semisquare-x3)
Los robots, situados en plataformas en el acuario y junto al enjambre, emitían señales que provocaban diferentes reacciones de atracción o dispersión. (EPFL)

Las abejas y los peces son especies totalmente diferentes que muy difícilmente se podrían encontrar, y mucho menos comunicar entre sí.

Sin embargo, un experimento realizado por ingenieros de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y otras cuatro universidades europeas, pudo lograr que dos grupos de abejas y peces interactuaran y tomaran una decisión compartida con la ayuda de robots.

De acuerdo con EFE, el estudio se llevó a cabo junto a expertos de las universidades de Lisboa, Graz (Austria), París Diderot y Zagreb, y puso en contacto a un banco de peces en un acuario suizo con un enjambre de abejas en la ciudad austríaca, es decir, a 435 millas de distancia.

A través de robots, las dos especies transmitieron señales una a la otra y gradualmente comenzaron a coordinar sus decisiones. El estudio fue publicado en Science Robotics.

"Creamos un puente sin precedentes entre las dos comunidades de animales, permitiéndoles intercambiar algunas de sus dinámicas", señaló en un comunicado Frank Bonnet, investigador del Mobile Robots Group (MOBOTS) de la EPFL, que ahora forma parte del Laboratorio de Biorobótica de esa escuela.

Los robots, situados en plataformas en el acuario y junto al enjambre, emitían señales que provocaban diferentes reacciones de atracción o dispersión.

Los investigadores de MOBOTS han diseñado robots que pueden mezclarse en grupos de animales e influir en su comportamiento.

Incluso han probado sus robots en comunidades de cucarachas, polluelos y, más recientemente, peces. Uno de estos robots "espía" pudo infiltrarse en un banco de peces en un acuario circular y hacer que nadaran en una dirección determinada.

Según la EPFL, la "conversación" entre peces y abejas fue "caótica" en los primeros momentos, pero al cabo de unos 25 minutos se sincronizó, consiguiendo que todos los peces nadaran en una misma dirección mientras las abejas volaban también juntas alrededor de una de las terminales robóticas.

El estudio, señaló el comunicado de la institución suiza, ha permitido a los ingenieros en robótica comprender mejor cómo la máquina puede capturar y traducir señales animales, mientras que para los biólogos amplía el conocimiento del comportamiento de las especies y la interacción dentro de un ecosistema.


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