Desde la izquierda: El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro; el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel; el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el presidente de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves. ( (horizontal-x3)
Desde la izquierda: El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro; el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel; el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el presidente de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves. (

La Habana, Cuba - La máxima dirigencia de la izquierda americana se reunió hoy en La Habana, con la encomienda de enviar un mensaje de unidad en momentos que crece la hostilidad con Estados Unidos y la derecha conservadora se ha hecho con el poder en varios bastiones políticos del Hemisferio.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), una agrupación de naciones creada bajo el manto de los fallecidos expresidentes Fidel Castro Ruz (Cuba) y Hugo Chávez (Venezuela), celebró hoy su XVI cumbre y reunió a los principales dirigentes de la izquierda política latinoamericana.

Compuesta por Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Granada, San Cristóbal y Nieves, y Haití (como observador), la ALBA-TCP reúne a gobiernos progresistas que miran con recelo el neoliberalismo y buscan estrategias económicas centradas en el capital social.

La reunión en La Habana se ha dado en un marco particular, pues la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha cambiado el ajedrez político regional y global con sus política ultraconservadoras, mientras que gobiernos de derecha han asumido el comando en países que son importantes actores políticos de América Latina, como Brasil, Argentina y Colombia.

Por esa razón no sorprendió que las cuatro figuras cimeras de la izquierda latinoamericana dijeran presente en el cónclave. En la reunión estuvieron Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, y sus homólogos Nicolás Maduro, de Venezuela; Evo Morales, de Bolivia, y Daniel Ortega, de Nicaragua.

En su discurso inaugural, Díaz-Canel urgió a “articular planes y proyectos de cooperación solidaria ante la coyuntura actual en la que Estados Unidos revive la Doctrina Monroe y hay un ascenso de gobiernos populistas de derecha en la región”.

Señaló que Venezuela y Nicaragua son los países a los que Estados Unidos ha dirigido sus más recientes ataques, por lo que el ALBA-TCP ha sido un “espacio de resistencia” para defender esos gobiernos.

La observancia de los principios de la región como ‘Zona de Paz’ es imprescindible para la estabilidad del continente en el que hay construir y defender la unidad como nuestro bien más preciado”, dijo Díaz-Canel.

Maduro, por su parte, sostuvo que “el ALBA ha sido y es el único proyecto de integración de los países de la región que ha sabido llegar a los humildes para llevarles salud, educación, cultura y vida”.

Agregó que “la derecha imperialista ha logrado algunos avances coyunturales en la región... El pensamiento económico de nuestros países debe evolucionar a una visión latinoamericanista y caribeña a una visión unionista. El centro vital de nuestro esfuerzo para garantizar la verdadera independencia de nuestra región debe ser la construcción de la unión y la integración económica productiva, para la promoción común y conjunta de la riqueza de nuestros países”.

Morales, sumido en una crisis interna por sus intenciones de aspirar a la reelección a pesar de haber perdido un referédum que lo autorizaba a esos fines, también se refirió a la tensa situación política de América Latina.

Tenemos que unirnos más y organizarnos mejor, por la situación que vive hoy América Latina, donde los golpes militares de antaño han sido sustituidos por golpes ‘suaves’, que emplean la maquinaria judicial, mediática, parlamentaria, para barrer los gobiernos democráticos y progresistas y reinstaurar el neoliberalismo”, sostuvo. “Sin embargo, no hay por qué desmoralizarse”, añadió.

Ortega, por su lado, dedicó algunos dardos venenosos a Estados Unidos, con quien mantiene un enconado enfrentamiento por el manejo de su gobierno a una serie de protestas que han dejado decenas de muertos en toda Nicaragua.

“Todos los ataques que se lanzan en el mundo de parte de la potencia norteamericana y de otras portencias del mundo son crímenes de guerra... Quieren repetir la historia, ellos siguen pensando que el mundo no ha cambiado, cren que siguen siendo los dueños y amos del planeta”, manifestó.

Vamos a seguir con las lluvias de amenazas y sanciones, pero tenemos la certeza de que nuestros pueblos tienen la fortaleza pata vencer a favor de la paz”, afirmó.

La cumbre del ALBA-TCP cerró con una declaración en la cual se reafirmó el compromiso con la organización y se aseguró que el ente no está muerto.


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