Un tabloide publicado con el proyecto se agota con suma rapidez.

La Habana - El proyecto de reforma constitucional en Cuba se apresta a entrar en la fase de evaluación popular, durante la cual el gobierno espera realizar más de 135,000 sesiones de retroalimentación, para las cuales la población se prepara animada, a tal punto que un tabloide publicado con el proyecto de Constitución se agota tan pronto es colocado en los estantillos de ventas callejeras.

Cuba busca aprobar una nueva Carta Magna, que sustituirá a la aprobada en 1978 y enmendada en 1996 y 2002, en la cual se introducirán importantes cambios al ordenamiento jurídico del país, pues se incluirán conceptos como la propiedad privada, la inversión extranjera, el rol del mercado, el matrimonio gay y una renovación de la estructura de gobierno, aunque se sostendrá su carácter socialista.

El proyecto fue aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) y será sometido entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre a consulta popular, para luego ser llevado nuevamente al parlamento cubano, hacer los ajustes productos del diálogo con la gente y finalmente llevarse a un referendo de validación.

Como parte de la preparación para los diálogos a nivel nacional, el gobierno ordenó la impresión de 600,000 ejemplares en formato tabloide del proyecto.

El interés del pueblo ha sido masivo y en dos días el documento se acabó, lo que requirió que otros 100,000 ejemplares fueran impresos para dejarlos en La Habana, donde el 70 por ciento de los 113,400 tabloides asignados se agotó en menos de 48 horas.

Lo mismo ha pasado en las provincias del resto del país, por lo que el gobierno planifica imprimir copias adicionales del documento de 32 páginas, cuyo formato digital ha sido colocado en prácticamente todas las publicaciones en línea cubanas.

“Ayer me trajeron poco más de cien ejemplares y todos fueron vendidos al momento. Ya le pedimos a la empresa que trajera más, pero seguimos esperando y no te puedo decir la gran cantidad de personas que han pasado por aquí preguntando si lo estamos vendiendo”, señaló Isis García Gutiérrez, una cuentapropista de 72 años que administra el quiosco de periódicos ubicado en la intersección de la avenida 23 y la calle 6 en La Habana.

Como a muchos, a García Gutiérrez le ha llamado la atención la discusión en las calles sobre la reforma constitucional, sobre todo, el tema de la propiedad privada, variante que apoya “pero que se debe explicar más y el pueblo tiene que saber lo que dice realmente la nueva constitución sobre eso”.

“Yo no creo que si tu ganas tu dinero con tu propio esfuerzo, no puedas tener todo el dinero que tu puedas. Eso hay que respetarlo, porque ha sido su esfuerzo. Yo lo que estoy es contra del robo, del trapicheo, de esas cosas feas”, dijo el hombre. “Esto debe discutirse en todos los lugares, hasta el último cubano que tenga 16 años hay que enseñarlo y educarlo a partir de ella. Y que se venda en todos lados, en el estanquillo, en la bodega, que haya constitución en cualquier parte y que todo el mundo la lea. El derecho de uno es la Constitución”, agregó.

Una curiosidad parecida tiene Fernando Herrera, de 48 años, quien pasó por el estanquillo con ganas de tener su ejemplar en mano. “A todo el mundo le interesa un cambio de constitución, en las leyes. A todo cubano que quiera a su país, que respete a su país. Uno no se rige por la palabra de la gente, se rige por las leyes, por la Constitución de su país, como está establecido”, afirma.

Desde su punto de vista, la Constitución del año 1976 era poco conocida por la población. “Muchos no tenía conocimiento de lo que estaba escrito, de lo que decía, de las leyes de su país. Con esta nueva constitución la gente debe saber sus derechos y sus deberes, y eso es bueno. A partir del 13 de agosto la gente va a poder decir sus dudas, sus planteamientos, lo que se debe o no se debe hacer. Es una cosa que debe decidir el pueblo, no un grupo de personas que tengan el poder por encima del resto, de millones. Pienso que este no es un pueblo inculto, lo que pasa es que nos estamos dejando llevar por las necesidades de la vida, no leemos, no nos cultivamos como era antes, y ahora el pueblo va a estar un poco más informado”, indicó.

Las expectativas en torno al proceso que se avecinan son variadas, pero existe consenso sobre la necesidad de cambios en marco legal que rige la sociedad cubana.

“Para mí existían razones obvias, pues la Constitución vigente hasta ahora ha envejecido. A pesar de las enmiendas, no contempla las circunstancias actuales de la vida cotidiana del país. Además, muchas cosas que estaban contempladas en sus artículos de manera general han quedado pendientes de normativas que rijan su aplicación y, por tanto, hay muchas cosas abiertas a la interpretación, y otras que directamente envejecieron, como el tan promocionado artículo del matrimonio, que hasta ahora es entre un hombre y una mujer, lo cual, atendiendo a los avances en las teorías y la lucha de la comunidad LGBTQI, me parece prehistórico”, expresa Viviana Expósito, una joven universitaria.

Para ella resulta necesario que “el proyecto que ahora comenzaremos a analizar y eventualmente votaremos en plebiscito responda a esas circunstancias, de modo que no coarte libertades o incluya retrocesos significativos en los avances sociales, que han sido hasta hoy el patrimonio esencial del sistema político cubano”.

Hasta el estanquillo cercano a la conocida esquina de 23 y 12 se acercó Jesús Chang, también en busca del “codiciado” documento que, de ser aprobado definitivamente, trazará el futuro del sistema económico, político y social de la mayor isla caribeña. A sus 77 años, este jubilado del sector de las comunicaciones ve con muy buenos ojos esta oportunidad de cambiar algunas cosas “que ya no funcionan”.

“Muchos estamos buscando el documento, porque va a ser la ley fundamental. Por tanto, ahí estarán reflejados todos los derechos y deberes que tiene cada ciudadano, y si uno se siente ciudadano de este país y revolucionario, tiene que preocuparse para saber cuáles son las modificaciones, cuáles son las ampliaciones, cuáles son los derechos que tenemos realmente”, indicó.

Sobre el alcance de la propuesta, Chang consideró que por lo que ha escuchado o leído en los medios de comunicación, el proyecto recoge en esencia todos los aspectos importantes. “Quizá hay algunas que no están contempladas o no están esclarecidas. Esperemos que el pueblo pueda opinar, pueda hacer sus aportes, pueda discutir, pueda ampliar la propuesta, pueda enriquecerla”, apuntó.

Más allá de la capital, el interés por adquirir el proyecto aprobado por la ANPP se repite y los medios locales dan cuenta de la avidez del pueblo por adquirir el tabloide. Por ejemplo, la autoridades de la provincia de Pinar del Río reportaron que en sólo una hora a partir de que estuvo disponible el documento, se vendieron en la ciudad cabecera más de 9,000 de los 31,400 ejemplares previstos para distribuir en toda la provincia.

La población tiene poco tiempo para ponerse al día, pues antes del 13 de agosto deberá leer e interpretar el denso documento, compuesto por un preámbulo y 224 artículos, divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones.


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