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Carlos Fernández de Cossío, director de la Dirección General de Estados Unidos de la Cancillería cubana, durante una conferencia de prensa en la sede del Centro de Prensa Internacional (CPI). (Agencia EFE)

La Habana - Las nuevas sanciones que el gobierno estadounidense pretende imponer sobre Cuba golpearán nuevamente la maltrecha economía del país, pero no logrará quebrar la voluntad del pueblo de sostener la ideología socialista que impera en la isla desde hace más de medio siglo, aseguraron hoy las autoridades cubanas.

El director general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, criticó duramente hoy, en una conferencia de prensa en La Habana, el anuncio de un nuevo paquete de sanciones económicas por parte de la administración de Donald Trump y afirmó que la movida responde al juego de fichas electorales que se mantiene en Florida, ante las elecciones de medio término el próximo 6 de noviembre.

“Las medidas recrudecen el bloqueo económico y la política de hostilidad de los Estados Unidos contra nuestro país”, dijo Fernández de Cossío. “Impactarán indudablemente en la economía y el desarrollo del país, que se agrega al efecto ya abrumador del bloqueo económico, con un costo acumulado de más de 174,000 millones de dólares”, añadió.

“Pero fracasarán en su objetivo fundamental. No serán capaces de doblegar la voluntad de los cubanos de construir un futuro propio e independiente. No serán capaces de impedir que continuemos en un avance hacia una sociedad próspera, socialista, democrática y para el bien de todos los cubanos sobre bases sostenibles”, manifestó.

La reacción cubana surge luego de que el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, anunciara nuevas medidas de control económico contra  Cuba y Venezuela, y amenazara hacer lo mismo con Nicaragua, durante un discurso en la Torre de la Libertad de Miami, un edifico icónico para la comunidad del exilio cubano en la Florida.

En medio del combate que demócratas y republicanos mantienen por el control de la Florida a nivel de la representación del Congreso y la gobernación del Estado, Bolton, un enemigo acérrimo de Cuba, utilizó lo que para Fernández de Cossío fue “un lenguaje vulgar e irrespetuoso, cargado de falsedades, lo que en el caso de él no es sorprendente”.

En su alocución, Bolton, quien en un momento acusó sin evidencia a Cuba de producir armas de destrucción masiva, reveló que el Departamento de Estado ampliará la lista de empresas cubanas que están vetadas para hacer tratos con contrapartes de Estados Unidos, una medida que se tomó por Trump el año pasado y que se anunció, igualmente, en una reunión política en Miami en junio.

“Existen suficientes datos que confirman que la mayoría del pueblo de los Estados Unidos, incluida la mayoría de la Florida y los cubanos residentes en los Estados Unidos, se oponen al bloqueo económico”, sentenció el diplomático cubano.

“Las medidas anunciadas perjudicarán en primer lugar al pueblo de Cuba, pero también a muchos cubanos residentes en los Estados Unidos y a aquellos en ese país que desean una relación constructiva con nuestro país”, agregó y criticó que se use el tema cubano como punta de lanza de la campaña electoral estadounidense.

“¿Qué propósito persiguen medidas que van en contra de la voluntad de la mayoría de los electores. La respuesta podría encontrarse en una corrupción creciente en el sistema democrático de los Estados Unidos, en donde es el dinero, y no los electores, quien elige a los políticos”, planteó Fernández de Cossío.

“El hecho también ilustra la capacidad de influencia que han alcanzado varias figuras vinculadas al negocio de la hostilidad contra Cuba, que están asociados a organizaciones que en determinado momento no dudaron en acudir al terrorismo o al crimen organizado”, añadió.

Cuba no ve que la política hostil de Estados Unidos, que volvió a su vieja retórica tras una pausa durante la administración de Barack Obama, cambiará independientemente del resultado de las elecciones de medios término, pero lanzó una rama de olivo.

“Cuba está abierta a discutir cualquier tema sobre la base del respeto, la no intromisión en los asuntos internos de ninguno de los dos países”, indicó. “No es necesario un canal oculto. Cuba está dispuesta a tener abiertamente un diálogo con los Estados Unidos si Estados Unidos estuviera dispuesto”.


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