El gobierno cubano confirmó la detención de Joseph Mahmoud Dibee, contra el cual pesaba una orden de alerta roja de la Interpol. (AP / Tomas van Houtryve) (horizontal-x3)
El gobierno cubano confirmó la detención de Joseph Mahmoud Dibee, contra el cual pesaba una orden de alerta roja de la Interpol. (AP / Tomas van Houtryve)

La Habana, Cuba - Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos lucen deterioradas en el frente público, pero en la trastienda ambos gobiernos mantienen estrechos vínculos de cooperación, como en el área de seguridad, un apartado que no ha hecho otra cosa que lograr adelantos.

La colaboración entre ambos países en el tema de la seguridad llegó a su máxima expresión esta semana con la detención, por parte de las autoridades cubanas, de Joseph Mahmoud Dibee, un ciudadano estadounidense calificado como “terrorista doméstico” que era buscado desde hace doce años por la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés).

Cuba arrestó y entregó la semana pasada a Dibee, quien había ingresado al país desde un punto en Centroamérica y pretendía viajar a Rusia para solicitar asilo político, según publicó el FBI en su página oficial.

El gobierno cubano confirmó la detención del criminal, contra el cual pesaba una orden de alerta roja de la Interpol.

“El 9 de agosto de 2018, el gobierno de Cuba procedió a la entrega en La Habana a autoridades del gobierno de los Estados Unidos de un ciudadano estadounidense reclamado por la justicia de ese país por delitos allí cometidos, y sobre el que pesa, además, una orden de captura de Interpol, con Alerta Roja. Dicho ciudadano ingresó al territorio nacional el 31 de julio de 2018”, indicó personal del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) en una comunicación escrita.

Esta acción se basa en el cumplimiento riguroso por parte de Cuba de sus obligaciones jurídicas internacionales y los acuerdos bilaterales existentes con los Estados Unidos en materia de cumplimiento y aplicación de la ley, y la cooperación que ambos gobiernos desarrollan en ese frente”, agrega el comunicado.

“Las Alertas Rojas de Interpol se refieren a personas que están bajo búsqueda de jurisdicciones nacionales. Lo que estipula es la detención o el arresto provisional de las personas buscadas con miras a la extradición. El fundamento jurídico para emitir una orden de Alerta Roja es la orden de detención o la sentencia judicial expedida por las autoridades judiciales del país interesado”, sostiene.

Dibee era uno de dos fugitivos vinculados a docenas de actos de terrorismo doméstico bajo la investigación del FBI. Las autoridades estadounidenses lo vinculan a hechos criminales a finales de la década de los 90 que incluyeron incendios premeditados y vandalismo.  

“Joseph Mahmoud Dibee fue detenido con la ayuda de las autoridades cubanas”, dijo el FBI.

El fugitivo, de 50 años de edad, estuvo prófugo por 12 años y enfrenta cargos criminales federales, además de causas estatales en Oregon, California y Washington. Fue detenido luego de que el FBI conociera que estaba viajando por América Central buscando llegar a Cuba, para luego emprender camino a Rusia, pero las autoridades cubanas lo detuvieron antes de tomar su vuelo y lo deportaron a Estados Unidos.

El FBI cree que Dibee abandonó el país en el 2005. En el 2006 fue acusado junto a otros 11 colaboradores por terrorismo doméstico al ser parte de un grupo conocido como “La Familia”, el cual fue vinculado a más de 40 incidentes de incendios y vandalismo entre 1995 y 2001. Sus actos causaron más de $45 millones en pérdidas, la mayor de ellas se dio en un centro de esquí en Vail, Colorado, cuya quema premeditada costó $26 millones y fue el mayor golpe del grupo.

La organización cometía sus ataques en nombre del Frente de Liberación Animal y el Frente para la Liberación de la Tierra, dos entidades que respaldaban el uso de la violencia para adelantar temas ambientalistas, según las autoridades.

“Los crímenes cometidos fueron serios”, dijo el agente del FBI, Tim Suttles, quien ha estado trabajando en la eliminación del grupo de terrorismo doméstico desde 2004. “Sólo porque el tiemo pase, no significa que el FBI olvida. Estamos muy conformes con tener a Dibee bajo custodia”, agregó.

La captura de Joseph Mahmoud Dibee deja como único fugitivo de “La Familia” a Josephine Sunshine Overaker, una ciudadana estadounidense que tiene entre 43 y 46 años de edad, y que se fugó a Europa en el 2001. El FBI, que ofrece una recompensa de $50,000, la identifica como alguien que habla español fluido y que puede estar trabajando como bombera, partera, cuidadora de ovejas o masajista. 

Este caso es el de mayores proporciones entre ambos gobiernos desde que se firmó un acuerdo de colaboración bilateral en materia de seguridad durante las presidencias de Barack Obama y Raúl Castro Ruz, en el marco del restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Ese ambiente se ha deteriorado al llegar Donald Trump a la Casa Blanca, pero las autoridades policiales de Cuba y Estados Unidos han superado el clima de enfrentamiento para llegar a un intercambio y coordinación que es sorpresivo.

La detención y entrega de Dibee supone un cambio en la política cubana, pues el país ha sido albergue por años de figuras que son consideradas terroristas o delincuentes por Estados Unidos, pero que Cuba considera son luchadores de conciencia por causas políticas y se ha negado a extraditarlos a suelo estadounidense.

Bajo ese manto, por ejemplo, llevan décadas refugiados en el país Assata Shakur, integrante de las Panteras Negras estadounidenses que se fugó de una cárcel de Nueva Jersey tras ser condenada por el asesinato de un policía estatal. También conasiguieron refugio en tierras cubanas los independentistas puertorriqueños Víctor Manuel Gerena, de la organización “Los Macheteros”, y William Guillermo Morales, líder de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).

Cuba mantiene, sin embargo, una política de tolerancia cero al terrorismo y ha incluido en su proyecto de nueva Constitución una referencia al tema, aunque mantiene que dará asilo a quien sea perseguido por sus ideas políticas.

Cuba “repudia y condena el terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones, en particular el terrorismo de Estado”, dice el proyecto que entra hoy a discusión popular para ser votado en febrero próximo y poder entrar en vigor.

Mientras, en su artículo 19, el documento sostiene que “la República de Cuba concede asilo a los perseguidos por sus ideales o luchas por los derechos democráticos, contra el imperialismo, el fascismo, el colonialismo, el neocolonialismo y cualquier otra forma de dominación, la discriminación y el racismo; por la liberación nacional; por los derechos y reivindicaciones de los trabajadores, campesinos, mujeres, estudiantes, indígenas y am-bientalistas; por sus actividades políticas, científicas, artísticas y literarias progresistas y por el socialismo y la paz”.

Queda por ver si esos postulados afectaran a quienes por décadas han encontrado en Cuba un refugio a sus actos, que son considerados en Estados Unidos como crímenes serios, pero aquí son vistos como parte de la lucha contra el imperio.


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