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Hotel Nacional en La Habana, Cuba. (AP)

La Habana, Cuba - La llegada de turistas a Cuba pudiera llegar al final de este año a la cifra de 4,750,000 visitantes, cifra que significaría un nuevo récord para el sector, aun cuando se queda por debajo de los cinco millones proyectados por el Ministerio de Turismo de la Isla para el 2018.

El titular del ramo, Manuel Marrero, estimó que esa meta hubiese sido cumplida si el Gobierno de Estados Unidos no hubiese aprobado desde finales de 2017 un paquete de medidas que estaban dirigidas, fundamentalmente, a restringir la posibilidad de que ciudadanos de ese país pudieran visitar Cuba.

Ese retroceso en los avances que en materia de viajes se lograron bajo la administración de Barack Obama, se unieron luego las alertas de viaje emitidas por el Departamento de Estado a raíz de los supuestos ataques sónicos contra diplomáticos estadounidenses en La Habana, y según Marrero.

Reportes reflejados en la prensa local indican que, según las comparaciones hechas al cierre del primer trimestre de 2018, los arribos de estadounidenses a Cuba disminuyeron en un 43 por ciento, unos 51,000 visitantes menos con respecto al mismo periodo de 2017.

El ministro reconoció que “pese a todo eso crecimos y también son positivos otros indicadores económicos como el de ingreso por turistas y algo muy importante, el índice de repitencia que supera el 40 % y demuestra el interés por retornar a Cuba no solo por sus playas, sino también, como han manifestado en encuestas, por la hospitalidad de su pueblo, la cultura, el patrimonio y la seguridad”.

Durante el último año Cuba ha adoptado medidas para seguir potenciando el turismo como una de sus principales fuentes de ingresos. De hecho, según cifras oficiales el país ha elevado su planta hotelera hasta las 69,514 habitaciones, el 76 % de ellas con categoría de cuatro y cinco estrellas. Además, ha priorizado el trabajo para garantizar un servicio de mejor calidad, a partir de la introducción y generalización de sistemas tecnológicos.

Otras cifras aportadas por el MINTUR apuntan a que, hasta octubre último habían llegado a Cuba 703,519 cruceristas, para un crecimiento de casi 117,000 con respecto al año anterior, en una modalidad que sigue tendiendo al ascenso con Estados Unidos y Europa como los principales polos emisores.

Por años, la “Mayor de las Antillas” se mantuvo excluida de las rutas de cruceros a causa de las restricciones del bloqueo o embargo impuesto por Washington, hasta que en 2016, bajo la administración del expresidente Obama, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorgó permisos excepcionales que impulsaron la actividad.

Cuba como destino turístico ha sido destacado por representantes de varias compañías de cruceros a nivel mundial, al punto de que la compañía Norwegian Cruise notificó que la nación y su capital se convirtieron en su destino preferencial durante 2017, por encima incluso de Barcelona, Venecia o Miami.

A pesar de que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos volvieron a mínimos desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, también las aerolíneas estadounidenses han apostado en al mercado cubano y aumentado la frecuencia de sus vuelos.

En días recientes la compañía JetBlue, con operaciones dos años en Cuba, abrió una nueva frecuencia desde Boston hacia La Habana, mientras que American Airlines ya anunció que sumaría a Santiago de Cuba a sus puntos de destino en la Isla.

Esa actividad no ha provocado que el gobierno estadounidense reduzca su presión hacia el turismo cubano. 

Esta semana el Departamento de Estado amplió la lista de hoteles y tiendas estatales que está vetados a ciudadanos de Estados Unidos por tener vínculos con las autoridades militares cubanas.


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