(semisquare-x3)
Un hombre observa la vista mientras descansa sentado en el Malecón de La Habana. (Agencia EFE)

La Habana, Cuba.- El proyecto de una nueva Constitución será sometido a consulta pública a partir del lunes en Cuba, un proceso en el cual se espera que ocurran unas 135,000 reuniones de captación de información y alrededor de doce millones de intervenciones, entre ellas de cubanos en el extranjero, lo cual requerirá de un esfuerzo titánico para incorporar las impresiones populares al texto constiticional.

La elección del lunes, 13 de agosto, para iniciar el proceso, no es casualidad, pues es la fecha del natalicio del fenecido comandante de la Revolución, Fidel Castro Ruz, quien cumpliría 92 años. Murió a los 90.

El arranque de la consulta, que se extenderá hasta el 15 de noviembre, se dará en el contexto de los actos conmemorativos por el nacimiento de Castro Ruz y tiene un significado más allá que un mero simbolismo, debido a que la nueva Carta Magna declara a Cuba como un país “fidelista”, colocando al exdirigente guerrillero a la altura del mártir cubano José Martí.

Las sesiones de consulta serán dirigidas por alrededor de 7,600 parejas de capacitadores, quienes han sido preparados en cada uno de los municipios de Cuba para dirigir la discusión del proyecto y la recopilación de las ideas ciudadanas. 

Las discusiones se realizarán en centros de trabajo, así como en las comunidades, a través de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y otras organizaciones encargadas de la movilización popular en el país.

Para que la población se preprare, un millón de ejemplares del proyecto constitucional fueron impresos y puestos a la venta. El documento, de hecho, se agotó a los pocos días de ponerse a disposición pública. También ha sido colgado en los sitios oficiales cubanos, desde donde ha sido descargado miles de veces por, sobre todo, cubanos en el extranjero, a quienes se les dará la posibilidad de enviar sus impresiones a partir de septiembre mediante el sitio www.nacionyemigracion.cu.

La idea del gobierno es tener retroalimentación del pueblo sobre temas sensitivos, detectar errores de estilo y de contenido, enmendar contradicciones, además de recibir ideas que puedan perfeccionar el documento. No será, sin embargo, un proceso de negociación o consenso con la población.

“Como está previsto, este no será un proceso de debate, ni para llegar a consensos. La lógica es recogida de información total, no es discriminatorio ni electivo. No se va a elegir la más importante de las ideas, sino todas, por lo que no hay razón para el debate. Le tengo más miedo a la no participación por desesperanza, porque la gente piense que su palabra se va a perder cuando detrás va a haber una cuestión práctica que es una constitución”, dijo a El Nuevo Día el experto constitucionalista y exprofesor de la Universidad de La Habana, José Antonio Fernández Estrada.

“Puede tener una alta participación por la práctica y la cultura de movilización que tiene el Estado cubano, pero hay que ver cómo la gente participa. Hay cuestiones que se deben revisar y es bueno que exista bastante tiempo para poder analizar, muchas cosas que pudieran modificarse y que deben estar mucho más claras en el texto. Por ejemplo, el proyecto dice que la Asamblea Nacional puede decidir llevar a consulta las leyes que vaya a aprobar y pienso que es momento de decidir qué tipo de leyes son de obligatoria consulta. La ley electoral, el código de trabajo, el código penal, el código de familia y el código civil son de obligatoria consulta. Son cosas decisivas para la vida cotidiana de la gente y ahí están en ellas las relaciones sociales que a las personas le importan”, agregó el académico.

El proceso ha sido diseñado de esa manera por el gobierno cubano, que espera poder procesar las ideas, incorporarlas al texto, llevar el proyecto de nuevo ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) para su aprobación y entonces someterlo a un referéndum “sí o no” ante la población.

“En este ejercicio democrático lo más importante es que todos opinen, sin ningún tipo de límite”, aseguró el diputado Yumil Rodríguez Fernández, miembro de la comisión parlamentaria que redactó el proyecto de constitución, la cual fue presidida por el expresidente y general de Ejército, Raúl Castro Ruz.

“A diferencia de otros procesos de consulta celebrados en Cuba, los planteamientos no se van a someter a votación. Así se ha concebido, porque el objetivo es recoger todas las propuestas y preguntas de la población sobre los artículos y preceptos que establece el proyecto, para que la Comisión las pueda analizar, para hacer una revisión integral del texto antes de presentarlo nuevamente a consideración de la Asamblea Nacional”, explicó.

Se prevé que la participación será masiva, sobre todo por la velocidad con la cual se agotaron los ejemplares impresos del proyecto, pero hay quien teme que el desdén se apodere del proceso y  que la mayoría de la población deje, una vez más, las decisiones importantes a aquellos que integran las estructuras políticas del país. 

“He tenido varias experiencias con grupos , sobre todo para dar una explicación del proyecto, y me ha llamado la atención que a la gente sí le importa, lo que no tiene es preparación para enfrentarse a esto… Tal vez haya una desmovilización porque la gente diga ‘no sé que decir’, ‘no sé si importa o no’”, indicó Fernández Estrada.

“Lo que sí creo que no debería ser una más de las consultas mecánicas que la gente asume como un deber, una tarea, que lo hace para terminar e irse a ver la novela brasileña. Creo que puede ser el momento en que se sorprendan con que por no haber dicho lo que debieron decir, de pronto tienen un texto que van a tener que decir sí o no, sin matices, y que va a definir el futuro de las próximas generaciones, de todos”, añadió.

Ese preocupación de que se pierda el interés y se vea como un proceso burocrático más, no sólo preocupa a políticos y académicos. En el bando de los activistas pasa algo parecido y el llamamiento es a que no se deje pasar la oportunidad para hacer saber el pensamiento colectivo del país sobre temas vitales que regirán su vida futura.

“A mí lo que más me preocupa de todo es la falta de importancia que le está dando la gente al momento. Me preocupa, porque creo ante todo que es una actitud irresponsable. He notado que hay toda una generación que no está participando, tal vez porque se crea que es una generación de tránsito. O sea, que ahora está en Cuba, pero puede que esté pensando que en algún momento se va a ir de Cuba”, explicó a El Nuevo Día el activista a favor de la igualdad de género Roberto Ramos Mori, quien es tatuador en el proyecto cultural “La Marca” en La Habana Vieja.

“Esa gente tienen que participar, porque no importa si llega el momento de irse o no, porque en realidad la gente lo que más hace ya es refrescar, irse y regresar. Eso me preocupa, la irresponsabilidad ciudadana que hay”, manifestó.

La reforma constitucional no es menor. El texto a evaluarse contiene un preámbulo y 224 artículos (87 más que la Constitución vigente que data de 1978), divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones. De la Constitución actual se mantienen 11 artículos, se modifican 113 y se eliminan 13.

Contiene importantes decisiones filosóficas, como la eliminación de las referencias al comunismo, el reconocimiento del mercado y la propiedad privada, el matrimonio igualitario, así como una renovación completa de la estructura del gobierno, la declaración del país como uno regido por un estado de derecho y el compromiso de asumir los acuerdos internacionales sobre defensa de los derechos humanos.

“Yo creo que como está ahora, la gente va a votar a favor del proyecto. No estoy diciendo que el por ciento de aprobación va a ser el de siempre, pero como está redactada ahora mismo, el proyecto sale adelante. Va a ser un proyecto controvertido, va a tener oposición, tal vez pueda tener tres o cuatro millones de persona que van a votar en contra, pero creo que va a ganar”, indicó Fernández Estrada. 

“Lo que pasa es que yo quiero que gane el proyecto mejorado, con tres meses de gente hablando cosas para rectificar muchas cosas, no así como está, porque no me parece que aunque sea un buen proyecto y tiene cosas mejores que la anterior, todavía se puede rectificar más. Por suerte, no es todavía ley”.

Para que sea ley quedan varios pasos por completar y la población tiene ante sí el mayor de todos, aquel que da la oportunidad de, con su voz, conseguir que la nueva Constitución contenga lo que el pueblo cubano quiere. Ese proceso inicia este lunes y tomará meses saber cómo impactará el texto final de la reforma constitucional, así que sólo queda estar atentos y ver el resultado final en el nuevo texto que llegue a la ANPP. 


💬Ver 0 comentarios