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El secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo,. (AP)

La Habana, Cuba.- La crisis venezolana ha comenzado a colocar a Cuba en el epicentro del debate político sobre el futuro del país suramericano, cuando Estados Unidos acusó al gobierno cubano, junto con Rusia, de intervenir en los asuntos internos de Venezuela.

La acusación es otro capítulo del complicado y tenso panorama político que se ha creado en la región tras el giro hacia la derecha que tomó América Latina tras años de dominio de la izquierda.

El nuevo diferendo surgió cuando el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, durante su intervención de hoy en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló que Rusia, China, Siria, Irán y Cuba respaldan un régimen que viola los derechos humanos de su propio pueblo.

“Ninguno apoya la democracia y usan este micrófono para condenar la injerencia externa”, expresó el secretario de Estado.

Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, calificó de “calumniosas acusaciones” las declaraciones de Pompeo.

“Acusaciones totalmente injerencistas, prepotentes, calumniosas y soberbias que se estrellarán ante la decisión de los pueblos que nunca renunciarán a su independencia y soberanía”, escribió en su Twitter el mandatario cubano.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo a través de Twitter que Pompeo “acude a la calumnia contra Cuba para justificar golpe contra el poder constitucional en Venezuela. Los cubanos estamos al lado del pueblo venezolano con solidaridad, con cooperación y lealtad latinoamericana”. 

La representación estadounidense promovió una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad, pidió a la comunidad internacional que desconozca el mandato de Nicolás Maduro y respalde a Juan Guaidó como presidente. Rusia y China impidieron que las intenciones de Estados Unidos se materializaran.

En ese debate, Cuba denunció ante el Consejo de Seguridad que la revitalización de la Doctrina Monroe por parte de Estados Unidos ha convertido a América Latina y el Caribe en escenario de persistentes amenazas, incompatibles con la proclama de esta región como zona de paz.

La viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Anayansi Rodríguez, intervino en ese órgano de la ONU y dijo que “lamentamos que el gobierno de Estados Unidos pretenda utilizar al Consejo de Seguridad para legitimar la campaña internacional contra el gobierno constitucional presidido por Nicolás Maduro Moros… Reiteramos nuestro absoluto respaldo a la Revolución Bolivariana y chavista, a la unión cívico-militar del pueblo venezolano y a su gobierno legítimo y democrático, conducido por el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros”.

Agregó que “Cuba condena enérgicamente el intento de imponer a través de un golpe de estado un gobierno al servicio de los Estados Unidos en Venezuelay los recurrentes llamados a los militares bolivarianos para que se sumen a esta embestida”.

El tema de Venezuela no es el único asunto espinoso que mantiene a Cuba en vilo por estos días. El ataque terrorista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a una academia militar en Bogotá ha sumido en la tensión a las relaciones con el gobierno colombiano.

Colombia insiste en que Cuba debe entregar a los integrantes del ELN que están en tierras cubanas para negociar en las conversaciones de paz que quedaron quebradas tras el ataque, mientras las autoridades cubanas señalan que su rol como garante le exige acogerse al protocolo de ruptuta, el cual garantiza un retorno seguro de los guerrilleros a su país.

Estados Unidos no se ha expresado sobre este tema, pero analistas internacionales coinciden en que el gobierno de Donald Trump sigue de cerca el diferendo, para usarlo en contra de Cuba y devolver al país a la lista de naciones que patrocinan el terrorismo, a pesar de que el gobierno cubano expresó su repudio al ataque y lo calificó como una acción terrorista.


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