Raúl Castro Ruz aseguró que Cuba no vivirá otro periodo especial, pero anunció que la isla atravesará un turbulento escenario económico. (AP / Yamil Lage) (semisquare-x3)
Raúl Castro Ruz aseguró que Cuba no vivirá otro periodo especial, pero anunció que la isla atravesará un turbulento escenario económico. (AP / Yamil Lage)

La Habana, Cuba - Raúl Castro Ruz aseguró que Cuba no vivirá otro periodo especial, pero anunció que la isla atravesará un turbulento escenario económico y que el pueblo debe prepararse para “la peor de las variantes”, lo que ha levantado la alarma entre la población, que comienza a temer por el recrudecimiento de los desabastecimientos de productos de primera necesidad.

A la postura asumida por Castro Ruz se suma la urgencia en la cúpula del Partido Comunista de Cuba (PCC), que se reunió hoy para tratar el tema económico y fijar un cronograma de trabajo que permita al país enderezar una ruta que lo mantiene en vilo por la falta de liquidez de divisas.

El escenario es tal, que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) convocó a trabajos extraordinarios en comisiones hoy, jueves, y mañana, viernes, además de una sesión extraordinaria el sábado para ver temas esencialmente económicos y de productividad.

El sentido de urgencia lo activó Castro Ruz, expresidente y primer secretario del PCC, quien en su discurso de proclamación de la nueva Constitución del país alertó a la población de los daños que ha causado en las finanzas públicas la política de cerco económico establecida por la administración de Donald Trump, lo que se ha sumado a ineficiencias internas que han provocado la tormenta perfecta para la débil economía cubana. 

“Se ha adoptado un grupo de decisiones para encausar el desempeño de nuestra economía y resistir y vencer los nuevos obstáculos que nos impone el recrudecimiento del cerco económico y financiero, sin renunciar a los programas de desarrollo que están en marcha”, sostuvo Castro Ruz, quien además ocupa el cargo de General de Ejército.

“Para ello es necesario que estemos alertas y conscientes de que enfrentamos dificultades adicionales y que la situación pudiera agravarse en los próximos meses.  No se trata de regresar a la fase aguda del ‘Período Especial’ de la década de los años 90 del siglo pasado; hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que prepararnos siempre para la peor variante”, agregó.

“Es preciso redoblar los esfuerzos por incrementar las producciones nacionales, en particular la de alimentos, revisar todos los gastos para suprimir los no imprescindibles, elevar la eficiencia en el uso de los portadores energéticos, especialmente los combustibles, lo que incluye acabar con el robo existente y asumir el ahorro como una firme línea de conducta de los dirigentes desde la nación hasta la base ylos compatriotas en general”, manifestó.

Hablar de “periodo especial” en Cuba, inclusive su mera mención, le para los pelos a los cubanos y que lo haya convocado Castro Ruz, ha causado terror entre la población, que hoy temía lo peor.

“Si vuelve un periodo especial yo no sé qué haría. Me volvería loco, eso fue terrible, ese fue el peor momento de mi vida”, dijo Luis Antonio Ramos, un hombre de 60 años que hacía sus compras en uno de los mercados agrícolas habaneros. “Aquello fue terrible, yo espero que Raúl diga la verdad y que aquello nunca vuelva, que tengamos que apretarnos, pero nada de ese periodo especial”, agregó. 

El miedo de Luis Antonio tiene sus bases. El “periodo especial” comenzó en 1991 con la caída de la Unión Soviética y el recrudecimiento del bloqueo o embargo económico de Estados Unidos en 1992, hasta que a mediados de la primera década del 2000 la economía del país volvió a activarse.

Ese periodo provocó penurias de todo tipo en la población, que ante la falta de insumos para producción, comida y productos esenciales, como ropa, gasolina, medicinas, entre muchos otros, llegó a pasar hambre y la pobreza estuvo a niveles extremos.

A Cuba le pasó por aquellos tiempos como si Puerto Rico sufriera, de golpe y porrazo, el retiro de todos los fondos federales de Estados Unidos, por lo que su economía colapsó. 

Cuba nunca anunció el final de ese periodo oficialmente, por lo que el fantasma de su regreso y su mención por parte de Castro Ruz ha sacudido a la población, que sabe que algo se cocina ante la hostilidad reciente de Estados Unidos y su amenaza de activar el Título III de la Ley Helms-Burton, que permite demandas en suelo estadounidense contra empresas extranjeras que operan en Cuba.

Las políticas de Estados Unidos contra Cuba, en unión a la crisis en Venezuela, ha provocado tensiones en la economía cubana, que no ha cumplido con sus expectativas de crecimiento en los pasados dos años, lo cual, en unión a problemas internos como la extendida corrupción, ha generado estresores para pagar a sus suplidores en el extranjero, por lo que la población sufre de falta de alimentos de la canasta básica, de medicamentos, insumos de producción, entre otros.

Desde hace meses los estantes de las tiendas cubanas han visto reducciones considerables en productos como las viandas, las hortalizas, los granos, las frutas, la harina, el pan, los huevos, el aceite, el pollo y la carne de cerdo.

En las reuniones de hoy de las comisiones de la ANPP se reveló que las producciones o importaciones de todos esos alimentos de la canasta básica cubana están por debajo de las proyecciones en diversos porcentajes.

Gustavo Rodríguez, ministro de la Agricultura, señaló que en el mes de marzo se pronosticó producir 158,000 toneladas de viandas, hortalizas, granos y frutas, de las cuales se acopiaron sólo 146,000.

Sobre la situación del huevo, el Ministro explicó que para satisfacer la demanda nacional se requiere producir diariamente 5.7 millones de unidades, y en el mes de marzo esta cifra promedió 4.8.

La producción de cerdo andaba 1,200 toneladas por debajo, debido a que la entrega de alimento animal a los productores se retrasó porque los proveedores no habían cobrado su dinero.

Lo mismo ha ocurrido con los otros componentes de la canasta básica, pero igualmente se han visto afectados rublos como los materiales de construcción, combustible y medicamentos.

Las razones son diversas. 

La primera de ellas es la presión de Estados Unidos, cuyas amenazas y acciones para recrudecer el embargo económico, además de liquidar las políticas de la era de Barack Obama, ha provocado una desaceleración en la inversión extranjera en Cuba, una de las apuestas mayores del país para obtener divisas.

Luego están las malas proyecciones, fundamentadas en unos ahorros en importaciones, eficiencias en los gastos o incrementos internos de producción que no se han dado, lo cual ha acentuado la crisis fiscal.

Y entonces sale a flote el tema de la corrupción, que se ha convertido en un cáncer que crece y crece en el sistema, minando la gestión gubernamental desde el tuétano.

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez participó en los debates en la ANPP y señaló que “algunos de estos problemas se vinculan a la ilegalidad y la corrupción, que deben ser enfrentadas, pues no se puede permitir que continúen afectando la voluntad política de la nación de avanzar” al explicar que, por ejemplo, “una mafia” se ha apoderado del manejo de los materiales de construcción para enriquecerse ilegalmente.

Las soluciones a corto plazo no son sencillas. 

Díaz-Canel explicó, por ejemplo, que “ante carencias de insumos o productos necesarios para la agricultura e industria alimentaria, se impone buscar alternativas locales… Tenemos que cambiar el pensamiento para desarrollamos y alcanzar la soberanía alimentaria”.

Esa realidad, sin embargo, tomará tiempo, pero el gobierno cubano apuesta a que su plan de contingencia permitirá prevenir otro periodo especial.

El ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, informó a los miembros del Comité Central del PCC que se ha avanzado en la elaboración del “Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social”, en el cual se han considerado tres etapas para la mejoría macroeconómica: del 2019 al 2021, del 2022 al 2026, y del 2027 al 2030.   

“En estos momentos la prioridad está focalizada en la primera etapa para la que se han identificado seis sectores estratégicos: el turismo, la industria biotecnológica y farmacéutica, el electroenergético, la producción de alimentos, los servicios profesionales en el exterior y la construcción”, dijo el ministro.

Mientras las políticas se ponen en ejecución, la población sigue con la vida diaria y tratando de hacer de limones limonada. Por ejemplo, el comandante guerrillero Guillermo García Frías, un héroe de la Revolución cubana, dijo en la televisión que una posibilidad para enfrentar la crisis alimentaria era producir carne de avestruz, animal más prolífero que, por ejemplo, la res.

El comentario, hecho en tono serio y respaldo por datos, ha sido tomado como una broma en las calles cubanas, que piensan que un pedazo de carne de avestruz se verá “cuando San Pedro baje el dedo”.

“¿Avestruz, en serio? Jajajajaja, aquí se inventan cada cosa”, dijo Don Luis Antonio, quien sólo espera que Cuba esté pasando un mal momento por la presencia de Trump en Washington y que no tenga que volver a comer jutía, un animal parecido a un ratón, que por poco se extingue en Cuba durante el periodo especial.


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