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Varios marines del ejército estadounidense prestan guardia en la entrada de la embajada de Estados Unidos, en la Habana, Cuba. (EFE) (horizontal-x3)
Varios marines del ejército estadounidense prestan guardia en la entrada de la embajada de Estados Unidos, en la Habana, Cuba. (EFE)

La Habana, CubaEstados Unidos y Cuba sostuvieron la charla habitual que mantienen desde el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas en el 2015, un encuentro marcado por la tensión en el cual el tema de los presuntos ataques sónicos a personal estadounidense en La Habana marcó la agenda.

La Comisión Bilateral entre Cuba y Estados Unidos, creada por los expresidentes Barack Obama y Raúl Castro Ruz, mantuvo en el jueves en Washington su séptima reunión, a pesar de las marcadas diferencias entre los gobiernos de ambos países desde la llegada a la presidencia de Donald Trump.

Esta comisión fue creada como un espacio oficial entre Cuba y Estados Unidos para dar seguimiento a varios pactos bilaterales autorizados por Obama y Castro Ruz, así como para dar seguimiento a temas sensitivos entre las dos partes.

En ese marco, los llamados “ataques sónicos”, unos supuestos incidentes que perjudicaron la salud de dos docenas de estadounidenses en Cuba y que provocaron que Estados Unidos mantenga casi inoperante su Embajada en La Habana, surgieron como tema de máximo interés para las dos partes.

Estados Unidos reiteró la necesidad urgente de identificar la fuente de los ataques a los diplomáticos estadounidenses y asegurarse de que cesen. También reiteramos que hasta que no sea lo suficientemente seguro como para integrar por completo el personal de nuestra Embajada, no podremos proporcionar servicios regulares de visados en La Habana”, dijo el Departamento de Estado estadounidense en una declaración escrita.

Mientras, la parte cubana, en una comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), abordó el tema y señaló que “la delegación de Cuba instó al gobierno de Estados Unidos a desistir de la continua manipulación política de los alegados casos de salud que devinieron pretexto para la adopción de nuevas medidas unilaterales que afectan el funcionamiento de las respectivas embajadas, en particular la prestación de servicios consulares de los que dependen cientos de miles de personas”.

El caso de los llamados “ataques sónicos”, como en un momento los calificó Estados Unidos, presuntamente también se han registrado en China, además de personal canadiense en La Habana. Según las autoridades estadounidenses, las personas afectadas escucharon un ruido agudo y luego registraron serias anomalías de salud, entre ellas daños neurológicos.

Cuba ha negado responsabilidad alguna y sostiene que Estados Unidos ha usado el caso como excusa para echar hacia atrás los adelantos alcanzados en la era de Obama, cuando en diciembre de 2014 se hizo un histórico anuncio que resultó en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas por más de medio siglo.

El incidente ha creado un ambiente hostil entre los dos gobiernos y las declaraciones de ambas partes reflejan el tono poco amistoso de los diálogos.

Expresamos nuestras continuas preocupaciones sobre la detención arbitraria de periodistas independientes y defensores de los derechos humanos. Los Estados Unidos reconoce el progreso en la repatriación de cubanos con órdenes finales de deportación de los Estados Unidos, pero enfatizó que Cuba necesita aceptar un mayor número de retornados”, sostuvo el gobierno estadounidense.

A lo que Cuba replicó duramente al señalar que “la delegación cubana rechazó el retroceso impuesto por el gobierno de los Estados Unidos en las relaciones bilaterales y llamó la atención sobre sus consecuencias negativas para ambos pueblos, la emigración cubana y para el entorno regional e internacional. Reiteró que el bloqueo económico, comercial y financiero continúa siendo el obstáculo fundamental para cualquier perspectiva de mejoramiento en las relaciones bilaterales, a la vez que denunció su recrudecimiento con la adopción, en particular, de medidas financieras adicionales de agresivo carácter extra-territorial”.

Cuba censuró que Estados Unidos mantenga la intención de interferir en los asuntos internos del país y “reclamó la eliminación de la arbitraria alerta de viajes que obstaculiza los intercambios científicos, académicos, culturales, religiosos y empresariales, así como las visitas de estadounidenses a un país internacionalmente reconocido como seguro y saludable”.

Entre las partes, sin embargo, no todo está perdido y se reconocieron los avances en otras temáticas menos polémicas.

La delegación cubana reconoció los avances alcanzados en los compromisos bilaterales en materia migratoria, a la vez que alertó sobre el riesgo de incumplimiento por parte de Estados Unidos de las obligaciones vigentes conforme a los acuerdos suscritos”, sostuvo el Minrex.

“Las delegaciones también examinaron otras áreas de participación que promueven los intereses de los Estados Unidos y del pueblo cubano, incluida la lucha contra la trata de personas, facilitar la seguridad de la aviación civil, cooperación en aplicación de la ley, cooperación agrícola, seguridad marítima y cooperación en búsqueda y rescate; resolución de reclamos certificados, progresar en la comprensión de los desafíos ambientales, y proteger la seguridad nacional y la salud pública y seguridad de los Estados Unidos”, manifestó la parte estadounidense.

 El subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, John Creamer, encabezó la delegación de Estados Unidos. La delegación cubana estuvo liderada por Carlos Fernández de Cossío, director general para Estados Unidos del Minrex.

“Las delegaciones acordaron celebrar este verano las próximas rondas de las Conversaciones de Migración semestrales y el Diálogo de Aplicación de la Ley. La Comisión Bilateral se reunió por última vez en septiembre de 2017”, sostuvo la declaración de Estados Unidos.


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