Dos mujeres ven la entrevista al presidente cubano, Miguel Diaz-Canel, de la cadena de televisión TeleSur, transmitida hoy, domingo 16 de septiembre del 2018, en La Habana (Cuba). (EFE) (horizontal-x3)
Dos mujeres ven la entrevista al presidente cubano, Miguel Diaz-Canel, de la cadena de televisión TeleSur, transmitida hoy, domingo 16 de septiembre del 2018, en La Habana (Cuba). (EFE)

La Habana - El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, señaló que las relaciones con los Estados Unidos se encuentran en retroceso, aunque existe disposición del gobierno cubano al diálogo sin la imposición de condiciones prepotentes.

Durante una entrevista concedida este domingo a la televisora multinacional Telesur, el presidente cubano señaló que desde noviembre pasado la actual administración estadounidense ha tomado medidas totalmente inaceptables con relación a Cuba para asumir determinados compromisos con el exilio en Miami.

“Las medidas de Trump van contra lo que plantea el pueblo norteamericano, limitan la posibilidad de sus ciudadanos de viajar a Cuba o a los empresarios y personas de invertir o tener relaciones comerciales con la Isla y separan las familias”, apuntó.

Díaz-Canel señaló que “ha habido un retorno a la amenaza y la imposición y se ha creado la falacia de supuestos incidentes sónicos, una historia que se ha desbaratado ante la falta de pruebas”.

“Tenemos mucha ética para pedir que alguien ataque a otro, no partimos de atacar sino de defendernos porque hemos sido víctimas de terrorismo de Estado, bloqueo, campañas difamatorias, intentos de asesinatos a nuestros dirigentes. Cuba no ataca, comparte y es solidaria con una vocación de contribuir a u n mundo mejor”, dijo.

Añadió que “desde el inicio de la Revolución Cubana se abrió la posibilidad del diálogo con el gobierno estadounidense, que cerró esa oportunidad apoyando incluso una invasión que fue rechazada en lo que fue la primera gran derrota del imperialismo en América Latina”.

Díaz-Canel recordó los avances en la última etapa del gobierno de Barack Obama, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas, se definieron contactos sobre temas de interés y se progresó en la normalización, aunque se mantuvo el bloqueo o embargo económico.

Calificó a esta política, vigente desde  hace casi 60 años, como “el principal obstáculo que atenta contra el desarrollo del pueblo y que pretende condenarlo a morir de hambre y necesidades”.

Denunció que en el último período se ha incrementado la persecución financiera lo que limita el flujo de capitales y la inversión extranjera y provoca una mayor lentitud en la toma de decisiones por los condicionamientos y la desconfianza que genera el carácter extraterritorial de esta política.


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