Díaz-Canel dejó claro que Cuba no se doblegará ante la presión de Estados Unidos para conseguir avances democráticos y económicos en la isla. (AP) (horizontal-x3)
Díaz-Canel dejó claro que Cuba no se doblegará ante la presión de Estados Unidos para conseguir avances democráticos y económicos en la isla. (AP)

La Habana, Cuba - El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, debutó hoy en el segmento de alto nivel de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con un fuerte ataque a la política exterior estadounidense y, en específico, al discurso polarizante de Donald Trump.

Díaz-Canel, quien asumió la presidencia en abril pasado y está en su primera visita a territorio de Estados Unidos, no fue nada comedido a la hora de descargar en contra del gobierno estadounidense, al cual criticó de diversas maneras, desde su falta de compromiso con el cambio climático hasta su política de interferir en los asuntos internos de otros países, como son los casos de Venezuela, Nicaragua, Irán y el propio Cuba.

Su discurso fue el ejemplo de la tensión existente entre ambos países, que vivieron un acercamiento histórico en el último mandato de Barack Obama, pero que han sufrido un enfriamiento desde que Trump asumió el comando de la Casa Blanca.

Díaz-Canel dejó claro que Cuba no se doblegará ante la presión de Estados Unidos para conseguir avances democráticos y económicos en la isla, y comenzó su ristra de argumentaciones refutando el planteamiento hecho por Trump el martes en el mismo escenario, cuando señaló que el socialismo trae “miseria” a los pueblos.

“3,400 millones de seres humanos viven en la pobreza, realidades que no son frutos del socialismo, como afirmara el presidente estadounidense, Donald Trump, son consecuencias del imperialismo, del egoísmo, de un paradigma que privilegia la concentración de la riqueza... El capitalismo ha afianzado el colonialismo, es opuesto a la solidaridad y a la participación democrática, promueve el saqueo, amenaza a la paz, y constituye el mayor peligro para el equilibrio del planeta”, afirmó Díaz-Canel, quien criticó duramente la negativa de Estados Unidos a cumplir con los acuerdos para combatir el calentamiento global.

“Estados Unidos, uno de los países más contaminantes, rechaza acompañar a la comunidad internacional en el cumplimiento del Acuerdo de París referido al cambio climático”, sostuvo Díaz-Canel.

El mandatario cubano rechazó la intención de la actual administración estadounidense de dar vigencia a la llamada Doctrina Monroe, que promueve la hegemonía de Estados Unidos sobre toda América, y censuró la intervención de fuerzas externas en Venezuela y Nicaragua.

En su discurso, dado en el contexto de aniversario 58 del ofrecido por Fidel Castro Ruz el 26 de septiembre de 1960 en ese mismo recinto, Díaz-Canel se refirió con energía al bloqueo o embargo económico, el cual, indicó, representa el mayor escollo en las relaciones con Estados Unidos.

“El elemento definitorio de la relación bilateral sigue siendo el bloqueo, que pretende estrangular la economía cubana con el propósito de general penurias y alterar el orden constitucional”, expuso.

“Se trata de una política cruel que castiga a las familias cubanas y a toda la nación. Consiste en el sistema de sanciones económico más abarcador y prolongado aplicado jamás contra país alguno, y ha constituido, y sigue siendo, un obstáculo fundamental al desarrollo del país y a la realización de las aspiraciones de progreso y bienestar de varias generaciones de cubanos... El bloqueo daña gravemente también, por su aplicación extraterritorial, la soberanía e intereses de todos los países”, agregó.

Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de mantener “una retórica agresiva y una política dirigida a subvertir el sistema político, económico, social y cultural de mi país... Contrario a los intereses de ambos pueblos y cediendo a las presiones de sectores minoritarios, se ha dedicado a fabricar, artificialmente con falsos pretextos, escenarios de tensión y hostilidad que a nadie benefician. Ello contrasta con el hecho de que tenemos relaciones diplomáticas formales y programas de cooperación mutuamente beneficiosos en un grupo limitado de áreas”.

Añadió que “la actuación de dicho país contra Cuba va más lejos, incluye programas públicos e encubierto de grosera intromisión en nuestros asuntos internos, fin para el cual usa decena de millones de dólares que son oficialmente aprobados en su presupuesto que violan los principios sobre los que descansa esta organización y en particular la soberanía de Cuba como nación independiente”.

Indicó que Cuba no claudicará en la defensa de su sistema y que “por la decisión de mayoría de los cubanos y las cubanas daremos continuidad por la obra emprendida casi 60 años atrás. Con esa convicción comenzamos un proceso de Reforma a la Constitución, ejercicio genuinamente participativo y democrático mediante la discusión de un proyecto que se aprobará finalmente en referendo. Tengo la convicción de que no habrá cambio en nuestros objetivos estratégicos y que el carácter irrevocable de nuestro socialismo será ratificado”.

Manifestó que “la Cuba en la cual hablo hoy es orgullosa continuadora de esa política independiente, soberana, fraternal y solidaria con los pobres de la tierra productores de las riqueza de la tierra aunque el injusto orden global los castigue con la miseria en nombre de palabras como democracia, libertad y derechos humanos que los poderosos en la realidad han vaciado de contenidos”.

Reafirmó que el cambio generacional en Cuba no traerá consigo una reestructuración del sistema, sino todo lo contrario, una continuidad al socialismo.

“A pesar del bloqueo, la hostilidad y las acciones que ejecuta los Estados Unidos para imponer un cambio de régimen en Cuba, aquí está la Revolución cubana viva y pujante, fiel a sus principios... El cambio generacional de nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución. Somos la continuidad, no la ruptura”, mantuvo.

Se mostró a favor de la autodeterminación y la soberanía de los pueblos, por lo que, entre otras naciones, destacó el respaldo de Cuba a la independencia de Puerto Rico.

Al final, sin embargo, dejó abierta la puerta al diálogo con el rival del norte.

“Cuba mantiene su disposición de mantener una relación respetuosa y civilizada con los gobiernos de los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad soberana y el respeto mutuo. Esa es la voluntad del pueblo cubano y sabemos que se trata de una aspiración compartida por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y particularmente por los ciudadanos cubanos que residen en ese país”, argumentó.


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