Un avión de American Airlines despega del aeropuerto José Martí, en La Habana. (GFR Media) (semisquare-x3)
Un avión de American Airlines despega del aeropuerto José Martí, en La Habana. (GFR Media)

La Habana - El Gobierno de Estados Unidos redujo el nivel de alerta de viaje contra Cuba, por lo que ahora el Departamento de Estado orienta solo ejercitar mayores precauciones a quienes deseen visitar la nación caribeña, un gesto que podría representar un respiro para los índices de turismo en la isla.

La nota en la que se anuncia la medida, publicada en el sitio de la entidad administrativa estadounidense y reseñada por el portal cubano Cubadebate, hace referencia a un escalafón que se elabora de forma unilateral y que, en una escala del uno al cuatro, ahora coloca a la Mayor de las Antillas en el nivel dos.

Desde enero pasado, cuando Washington cambió su sistema de alerta de viajes, se orientó a los viajeros estadounidenses reconsiderar sus viajes a Cuba, con la argumentación de los supuestos incidentes con personal diplomático en la Isla conocidos como los “ataques sónicos”.

En el aviso emitido ayer, las autoridades norteamericanas mantienen su referencia a los “ataques contra el personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana” y, como es usual, no ofrecen explicaciones sobre las causas del cambio en el escalafón.

“Tenemos la esperanza de que el Departamento de Estado revertirá pronto la reducción de su Embajada en La Habana para proteger mejor los intereses de los ciudadanos estadounidenses y cubanos”, señaló en un comunicado el grupo de acción contra el bloqueo o embargo económico, “Engage Cuba”, tras celebrar la decisión de bajar la alerta de viaje.

La decisión es “una bocanada de aire fresco en un proceso altamente politizado de confusión, ansiedad y especulación que ha conducido a medidas excesivas por parte del Departamento de Estado”, señaló por su parte Collin Laverty, presidente de Cuba Educational Travel, una agencia especializada en los viajes de intercambio entre los dos países.

El gobierno estadounidense había colocado a Cuba como un destino de alto peligro para sus viajeros y trata su Embajada en La Habana al mismo nivel que Afganistán o Libia. Además, aprovó nuevas restricciones que, si bien no prohíben los viajes a Cuba, sí los complican bastante más para los ciudadanos estadounidenses.

Esa decisión ha afectado negativamente al turismo en Cuba, que se benefició considerablemente los últimos tres años del flujo de viajeros desde Estados Unidos.

Cuba arribó el mes pasado a los tres millones de visitantes internacionales, pero las proyecciones de viajeros para el 2018 andan un 6.6 por ciento por debajo.

Datos aportados por el experto José Luis Perelló a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) mostraron un decrecimiento acumulado en la llegada de vacacionistas hasta el 31 de mayo de 6.6 por ciento, en relación con idéntico período de 2017, aunque en junio se contabilizaron números positivos que indicaban una paulatina recuperación.

De acuerdo con el analista, incidieron las propias causas negativas dejadas por los huracanes que afectaron al Caribe, así como también la entrada en vigor de las medidas restrictivas sobre los viajes a Cuba adoptadas por Estados Unidos, las cuales complican las condiciones para que los viajeros estadounidenses lleguen a la isla, eso a pesar de que las restricciones no impiden las travesías entre ambos países, sólo pusieron algunos requisitos adicionales.

El especialista argumentó que como resultado de esas regulaciones que prohíben los viajes individuales “people-to-people” y restringen aún más el turismo, se redujeron los negocios para la mayoría de las líneas aéreas que habían establecido vuelos comerciales directos desde Estados Unidos.

Esta decisión de bajar el nivel de alerta podría producir un nuevo interés en Estados Unidos de reanudar los viajes a Cuba, una noticia excelente, sobre todo, para los miles de cuentapropistas cubanos que alquilan viviendas, coches o tienen restaurantes.


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