Yuniesky Betancourt jugó en 2008 con los Marineros de Seattle. (AP) (semisquare-x3)
Yuniesky Betancourt jugó en 2008 con los Marineros de Seattle. (AP)

La Habana, Cuba- La próxima Serie Nacional de Béisbol en Cuba contará con un ingrediente inédito: la participación de jugadores con experiencia en las Grandes Ligas que han decidido volver a la pelota cubana.

Concretamente, se han hecho públicos dos casos, los de Yuniesky Betancourt y Erisbel Arruebarruena.

Betancourt, conocido en Cuba como “Riquimbili” y quien tiene 37 años, fue un jugador que bateó para .261, con ochenta jonrones y 457 empujadas en 452 turnos al bate en 11 temporadas con Seattle, Kansas City y Milwaukee entre el 2005 y el 2013.

El “infielder” volverá a vestir la franela de la novena de Villa Clara tras pulular por diversos escenarios en las ligas mexicanas de verano y de invierno al concluir su carrera en las Mayores, según la prensa oficial cubana.

A él, se unió Arruebarruena, quien jugó 22 partidos con los Dodgers en las Mayores en el 214, y en 41 turnos bateó para .195. Tras su debut en las Mayores, el torpedero fue enviado a las Menores, donde su desempeño dejó mucho que desear y fue dejado en libertad el año pasado.  

Al no encontrar contrato, Arruebarruena, quien fue firmado por los Dodgers por la friolera de $25 millones, decidió volver a Cuba para jugar con los Cocodrilos de Matanzas.

El regreso a la Serie Nacional de jugadores que se fueron en un momento de Cuba para probar suerte en el béisbol profesional está de moda. Desde el año pasado, sobre 30 jugadores han tomado la decisión de volver a su país natal tras intentos de jugar como profesional a diversos niveles.

Uno de los casos más sonados fue el del lanzador Roberto Hernández, quien tras firmar un contrato por $320,000 con los Indios de Cleveland, decidió volver a la isla porque no se adaptó a las condiciones de vida en Estados Unidos y a la ausencia de su familia. Hernández, considerado el mejor prospecto cubano de su clase en el 2017, lanza ahora con el equipo de Sancti Spiritus.

El regreso de estos jugadores es permitido luego de que Cuba enmendó su política migratoria, y sus ciudadanos pueden optar por reactivar su ciudadanía tras un proceso que se conoce como “repatriación”.

Para poder jugar en la Serie Nacional, sin embargo, no pueden haber abandonado el país en medio de una competencia activa.

Otro atractivo para regresar estriba en el acuerdo firmado entre la Federación Cubana de Béisbol y las Grandes Ligas, que regula el flujo de jugadores entre ambos países. Esto resulta más atractivo a los peloteros cubanos, quienes antes debían inmigrar ilegalmente o desertar de delegaciones para buscar su oportunidad en el profesionalismo


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