Los norteños realizaron la tarde del sábado su primer entrenamiento en la cancha de juego con el experimentado estratega Jeff Van Gundy al frente, quien exigió a cada uno de sus jugadores mucha movilidad en tareas defensivas. (horizontal-x3)
Los norteños realizaron la tarde del sábado su primer entrenamiento en la cancha de juego con el experimentado estratega Jeff Van Gundy al frente, quien exigió a cada uno de sus jugadores mucha movilidad en tareas defensivas. (Suministrada)

La Habana, Cuba - Casi tres décadas después y en pleno proceso de reconstrucción del baloncesto en Cuba, los aficionados cubanos tendrán este domingo una nueva la oportunidad de presenciar en vivo a una selección nacional masculina de Estados Unidos, que si bien no llega al nivel de los llamados “Dream Team”, aterrizó en la isla cargada de jugadores con potencial para establecerse en el futuro en la NBA.

La última vez que un equipo de alto nivel del baloncesto estadounidense jugó en Cuba fue como parte de los Juegos Panamericanos de 1991. En ese entonces entre ambos elencos hubo par de cruces, ganados por los visitantes, el último de ellos para definir al ganador de la medalla de bronce.

Por esa razón, la nueva cita será trascendental, aunque más por la historia y el contexto, que por lo que está en juego. Los anfitriones comenzaron el proceso clasificatorio al Campeonato Mundial de China el próximo año con ilusiones renovadas, pero no han podido conseguir un triunfo en sus cinco presentaciones previas y ya no tienen opciones de avanzar a la siguiente fase.

Sus rivales, en cambio, dominaron sin demasiadas complicaciones a todos sus rivales en la primera vuelta, pero acaban de encajar su primer revés en su visita a México, aunque sin poner en riesgo su liderazgo y el avance a la próxima vuelta. 

El partido del domingo tendrá como atractivo el morbo habitual de la rivalidad entre ambos países, que se extiende desde la arena política a la deportiva.

Así, a partir de las 4:00 de la tarde en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana, Cuba y Estados Unidos chocarán frente a una afición cubana ávida de buen baloncesto.

Los norteños realizaron la tarde del sábado su primer entrenamiento en la cancha de juego con el experimentado estratega Jeff Van Gundy al frente, quien exigió a cada uno de sus jugadores mucha movilidad en tareas defensivas. 

Poco después de concluir la práctica, Van Gundy comentó a El Nuevo Día su satisfacción de estar en Cuba por primera vez y ser parte de un duelo con ribetes históricos. 

“En lo personal, es impresionante llegar a un país que sólo queda a 90 millas de las costas de Estados Unidos y ver una cultura diferente, un país diferente. Eso me hace abrir los ojos a muchas cosas. Como entrenador de este equipo, siempre es un honor, y creo que tanto para mí como para todos los jugadores, estar representando aquí a nuestro país”, expresó el veterano técnico y comentarista.

El experimentado técnico no es ajeno al momento que viven las relaciones políticas entre ambos países, pero prefiere creer “que todos los pueblos del mundo tienen más cosas que los unen que las que lo separan. Todos somos iguales y cuando vienes a un país nuevo, puedes apreciar esas cosas que son similares. Los gobiernos de cada país hacen lo que deben hacer, pero las personas de todo el mundo se pueden unir. Y una de las cosas que más lo puede hacer, es el deporte”, enfatizó.

Es en el plano deportivo donde enfoca toda su atención, sobre todo después de reciente tropiezo contra México. “No creo que haya sido demasiada sorpresa. El nivel entre los equipos del mundo se acerca cada vez más, y ellos merecieron la victoria. Sabemos que podemos hacerlo mejor, y debemos hacerlo ahora contra los cubanos. Jugamos contra ellos en febrero, pero tuvieron muchos problemas logísticos para viajar y creo que por eso no jugaron tan bien. Hace unos días estuvieron fantásticos contra Puerto Rico. Son grandes, fuertes, muy buenos atletas y se ve que tienen hambre de triunfo cuando juegan”, consideró. 

Desde el otro bando las expectativas se centran en la oportunidad de crecimiento que aporta un partido como este, aunque la más reciente incursión en San Juan hace a José “Pepito” Ramírez pedirle competitividad a sus muchachos.

“Perdimos por 84-80, pero el equipo logró mejorar en algunos aspectos en los que veníamos trabajando y se vio en el resultado. Tuvimos muchas posibilidades de ganar el partido, pero todavía hay detalles que ajustar, pues perdimos 22 pelotas. Aunque jugamos más rápido, esa no puede ser la cifra, porque son 22 posiciones que favorecen al contrario. Se mejoró en los rebotes y fuimos mejor que ellos en ese aspecto 45-41, algo que no habíamos podido lograr antes. Se mejoró de modo general los tiros al aro, logramos 80 puntos y estábamos promediando 60. Eso nos da una idea y a los jugadores, sobre todo, de que si se puede. Y todo parte de las mejoras en la defensa, que está más agresiva, más dispuesta. Todavía falta bastante, pero se ha visto logros en esos aspectos que eran deficientes”, apuntó el preparador cubano.

Sobre el inminente duelo ante Estados Unidos, Ramírez opinó que “va a ser muy bueno para el baloncesto cubano. Cualquier equipo estadounidense tiene mucho dominio de la técnica y tienen experiencia. No son invencibles y no es la primera vez que los enfrentamos y hemos ganado. Lo que tienen es que tener disposición y confiar en lo que pueden hacer. Esa es la aspiración, que se de un buen partido como hicimos en Puerto Rico, que si perdemos, no sea por un marcador desproporcionado”, añadió.

A sus jugadores les ha pedido un esfuerzo para que brinden un buen espectáculo en casa. “Lo primero que les he dicho es que hay que concentrarse en el partido, olvidar la grada, aquí y donde quiera. Desde que entren a la cancha deben estar enfocados. Y lo otro, es que confíen en su preparación. Puerto Rico fue una muestra, pero no pueden confiarse en ese sentido, hay que seguir trabajando sobre los errores y en el juego van a estar los que mejor lo estén haciendo, sin importar nombres ni resultados previos”, sentenció.

Un gesto que marca el futuro

Después de concluir el entrenamiento, todos los jugadores de la selección estadounidense compartieron sus conocimientos sobre el juego con un grupo de niños cubanos en la clínica USABasketball Clinic Youth, disfrutada por todos los presentes en la instalación capitalina.

“Toda actividad que se haga de superación, y más con niños, es una actividad muy importante. Nosotros creemos que esta clínica es muy buena para el desarrollo del baloncesto de nuestros niños, por eso cuando se nos planteó la idea la acogimos con mucho entusiasmo. Tratamos de agrupar una cantidad alrededor de 30 niños y niñas que tuvieran dominio ya de los elementos técnicos y estamos muy contentos todos. Esto los ayudará mucho en su desarrollo y ojalá podamos tener estas oportunidades con mayor frecuencia par elevar el nivel de nuestro baloncesto”, dijo Ruperto Herrera, ex jugador y ahora presidente de la Federación Cubana de Baloncesto.

La iniciativa, según la propuesta hecha por los organizadores estadounidenses, buscó celebrar de alguna forma un acontecimiento tan importante para el baloncesto de los dos países. “Nuestras selecciones no venían aquí desde 1991 y era muy importante para nosotros incluir algo más allá del partido, para que trascendiera el espíritu de nuestro baloncesto aquí con esta visita”, explicó Jim Tooley, secretario ejecutivo de la federación estadounidense.

“No hay mejor manera de conectar a personas de culturas diferentes que el deporte. Esto es muy histórico en el sentido del deporte, y en el sentido de la unión entre los dos países en estos momentos. Somos vecinos y resulta muy raro que no nos relacionemos. Es muy importante para nosotros estar aquí, pero es más importante aprender de la gente y de la cultura”, apuntó antes de reconocer que, aunque no han discutido planes para el futuro, esta idea pudiera ser el punto de partida para una relación aun más estrecha entre ambas federaciones.

En medio de risas y jugadas divertidas, señalamientos e intercambios de pases, fintas y uno que otro tiro generador de aplausos, los jugadores visitantes se mostraron satisfechos por el momento. “Estar aquí ha sido una gran oportunidad, como también el hecho de aconsejar a estos jóvenes que aman el baloncesto. Es un momento muy bonito el poder ayudar, enseñar a estos niños y compartir con ellos en esta ciudad, que en menos de un día me ha parecido espectacular”, dijo Xavier Munford, uno de los habituales titulares estadounidenses al concluir la clínica.


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