En un pequeño rincón de La Habana Vieja se mantiene un hermoso jardín en recordación de quien fuera una de las filántropas más conocidas en el mundo.

La Habana, Cuba - El príncipe Carlos y su esposa Camila Parker Bowles, duquesa de Cornualles, visitarán Cuba la próxima semana y encontrarán un país que guarda muy buenos recuerdos de la primera esposa de Carlos, la fallecida Diana de Gales, a quien La Habana le tiene dedicado un pequeño espacio que recuerda lo universal de la influencia de la llamada “Lady Di”.

Carlos y Camila se convertirán en los primeros integrantes de la familia real británica que viajan a Cuba en una visita formal, la cual harán entre el 24 y el 27 de marzo, pero su llegada está precedida por la presencia en la isla de Lady Di, a quien los cubanos le dedicaron hace años un rinconcito de La Habana Vieja que poca gente conoce.

Enclavado entre las calle Carpinetti y Baratillo, colindante con la Avenida del Puerto, un discreto pero hermoso jardín hace homenaje a la memoria de Diana Spencer, quien fuera una de las filántropas más conocidas en el mundo.

El Jardín Princesa Diana de Gales se levantó en honor a quien fuera la primera esposa de Carlos, cuya separación sorprendió al mundo en 1992, y quien falleciera en París en un accidente automovilístico el 31 de agosto de 1997.

El jardín se construyó pocos meses después de aquel trágico suceso, por iniciativa de la Oficina del Historiador de la Ciudad, para recordar a la mundialmente conocida luchadora a favor de causas como los minusválidos, los niños, los enfermos de sida y cáncer, los desplazados y las personas sin hogar.

“Este jardín constituye un espacio de concordia abierto para gente de todo el mundo que visite La Habana”, dijo el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spangler, en su discurso inaugural en 1997.

El espacio donde se encuentra enclavado el jardín perteneció a la casa de la familia Pedroso, una de las más acaudaladas de la época de la colonia española y ubicado en una de las zonas más antiguas de la ciudad.  

El proyecto inicial del arquitecto Ernesto Javier Marimón concebía la colocación de un sauce llorón en el centro de un estanque en forma de anillo, pero finalmente en su lugar fue ubicada una obra escultórica titulada Totem, de los prestigiosos artistas Alfredo Sosabravo y René Palenzuela, hecha en forma de torre, con una estructura de ladrillo y hormigón revestida por piedras de jaimanitas cubanas en sus extremos. Su centro está cubierto de elementos cerámicos geométricos de intenso colorido.

En el fondo selevantó un bloque de mármol sobre el cual reposa un sol, nombre que lleva esta creación del destacado escultor Juan Narciso Quintanilla, rodeada de árboles y plantas ornamentales como un roble, una ceiba brasileña, crotos y helechos, que dan una belleza particular al lugar, en cuya entrada una escultura de la diosa Gea salida de las manos de Cosme Proenza da la bienvenida a los visitantes.

Todo eso precede a una pequeña tarja que recuerda con cariño a Lady Di y tiene impreso un mensaje que dice escuetamente: “A Diana”, 1961-1997, rodeado con hojas de laureles.

El jardín no es de los más visitados ni los más conocidos en La Habana Vieja, donde los castillos, iglesias y plazas de la era colonial española dominan el panorama, pero los cubanos han comenzado a remozarlo, de modo que esté listo, ante la fiebre que se espera en Cuba durante la visita real.

“Lo que representó Diana en su momento, como figura pública, lo que hizo en obras de beneficencia, hay motivos para que se le recuerde en cualquier lado”, comentó a El Nuevo Día el joven Richard Carretero, quien se dio la vuelta por el curioso espacio.

“Tengo referencias generales, no la totalidad de lo que fue su historia, pero creo que hay muchos cubanos que sí puedan conocer su historia de vida, porque ya estamos comunicados y no es una historia de hace muchos años. Quizá los más jóvenes, los que tengan 15 o 16 años no la recuerden mucho, pero los que tenemos un poquito más de edad, sí. Su entierro fue una cosa, un suceso internacional”, agregó.

“Cualquiera que haya leído un poco sabe, porque la Princesa Diana tiene su historia”, dijo Beatriz Espinoza a El Nuevo Día, mientras retocaba algunas partes de la fuente construida en el centro del jardín. 

Esta restauradora de la empresa Atrios, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, conoce de la inminente visita del Príncipe Carlos y su esposa, algo que valora como una experiencia que ellos deben aprovechar.

“Sería una oportunidad muy buena para que ellos vean las maravillas y las cosas que se hacen en nuestro país, las restauraciones, la jardinería, la belleza de todas las construcciones que se están haciendo”, aseguró.

Los informes sobre el calendario de viaje de Carlos y Camila no mencionan una visita a este inusual monumento, lo cual no es una sorpresa, pues los asuntos de Lady Di, madre los príncipes Guillermo y Enrique, dejaron de ser una prioridad de la realeza británica hace mucho tiempo.


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