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Néstor Torres. (Luis Alcalá del Olmo)

LA HABANA, Cuba.- El flautista boricua Néstor Torres vino a tocar al Festival Internacional Jazz Plaza porque es un evento que considera tiene “mística y magia”, y no se equivoca, pues esta fiesta de la música cubana reúne a grandes figuras globales, entre las cuales él está al tope de la lista.

En La Habana, Torres es considerado un invitado de lujo. La presencia del boricua destaca entre las estrellas de más de 15 países que hasta el 20 de enero próximo se reúnen en la capital de la “Mayor de las Antillas” y ha sido muy bien recibido por músicos, críticos musicales y el público.

“Es un gusto que él esté, por fin lo tenemos en el Festival”, declaró el cubano Bobby Carcassés, fundador del evento y Premio Nacional de la Música en Cuba.

Por su parte el compositor cubano Orlando Valle, “Maraca”, quien conoció a Néstor Torres en 1999, se confiesa un admirador desde antes “por su experimentación” y lo reconoce como uno de sus referentes. También el influyente crítico Joaquín Borges-Triana recomendó al boricua como uno de los mejores del Jazz Plaza 2019.

La admiración de los cubanos es correspondida por el exitoso instrumentista nacido en Mayagüez y ganador de un Latin Grammy por el disco “This side of paradise” (2000).

“En el jazz se hace la música muy espontáneamente, es libertad”, expresó Torres. “Es un enorme placer representar aquí a Puerto Rico”, dijo a El Nuevo Día, poco antes de debutar este martes junto al gran trompetista norteamericano Brian Lynch y Orlando “Maraca” Valle, en un homenaje a íconos del jazz como Roy Hargrove y Dave Valentín.   

Néstor Torres ha venido a la “Mayor de las Antillas” un par de veces, pero estas son sus primeras presentaciones oficiales. “Este Festival tiene mística, magia, ese poder de convocatoria es por la música del jazz, pero también porque se celebra Cuba y eso tiene ese sentimiento romántico, idealista, revolucionario, tantas cosas que para mí es muy emocionante”, sostuvo.

Orlando Valle es su anfitrión musical y lo acompañará también en el espectáculo “La flauta mágica”, que reunirá a en el Teatro Nacional el próximo sábado 19 junto a otros privilegiados de ese instrumento, como José Luis Cortés “El Tosco” y José Loyola; así como en descargas en la Fábrica de Arte Cubano y el Jazz Café, dos de los mejores centros culturales de la movida nocturna habanera. 

“Es profundamente significativo estar aquí, a nivel personal y artístico, porque mi estilo tiene gran influencia cubana. Cuando estuve en Nueva York aprendí a improvisar y no fue en el género del jazz norteamericano, sino tocando en orquestas de charanga que interpretaban música cubana”, explicó Torres.

Afirmó que si bien desde el trombonista puertorriqueño Juan Tizol, integrante de la orquesta de Duke Ellington, pasando por el gran Tito Puente, “siempre ha habido boricuas que han contribuido al jazz latino, no hay manera de negar en estos músicos puertorriqueños la influencia de Cuba”.    

Otros momentos de la apretada agenda del flautista puertorriqueño serán los dedicados a ofrecer su maestría ante estudiantes de las Escuelas Nacionales de Arte y a su participación en el show televisivo de talentos La Banda Gigante, que lo mantienen “muy entusiasmado por compartir con jóvenes”.

Puerto Rico entre sonidos del jazz y la música urbana

Néstor Torres comentó a El Nuevo Día algunos de sus criterios sobre el jazz boricua y la escena musical urbana de Puerto Rico. Aunque es un reputado instrumentista, no tiene prejuicios hacia los ritmos de moda.    

“Hay artistas en el género urbano latino con propuestas legítimas. Ese tipo de música sí tiene un elemento de manufacturación, es una realidad, pero hay una corriente auténtica que pasa por debajo de todo eso y siempre tenemos que recordar cómo el jazz nació entre lo más popular”, expresó.

Dijo que “a la música urbana se critica mucho, pero viene de la calle, de jóvenes sin recursos y de alguna manera se las arreglan para crear con lo que tienen. Aun así, dentro de ese contexto hay una improvisación, un elemento de creatividad”.  

Además celebró a exponentes como el colombiano J Balvin y el boricua Ozuna, de quien estima que tiene “propuestas de peso, importantes”.

Reconoció que “muchos amantes y músicos del jazz, que posee otros elementos más complicados de creación, subvaloran a estos artistas, pero dentro de toda esa supuesta superficialidad hay esencias. Siempre he estado bien abierto a aprender, a escuchar e intercambiar con artistas jóvenes de la música latina urbana”.

No obstante, celebró que haya muchos jóvenes con “curiosidad, pasión y hambre de creatividad en el género del jazz y otros músicas instrumentales de mucha más sustancia y longevidad; porque si algo no tiene esa música de moda es perdurabilidad, ‘Despacito’ fue un exitazo fenomenal que hoy nadie la recuerda”.

Cree que “hay mucha vigencia del jazz boricua hoy”, y que desde hace unos 25 años, puertorriqueños como los saxofonistas David Sánchez y Miguel Zenón han superado la etiqueta de “músicos que hacen latin jazz” y están defendiendo una propuesta dentro de otras corrientes del género.

Para Néstor Torres, el músico y empresario Luis Álvarez, a través del Heineken Jazz Fest, “hizo mucho en Puerto Rico al establecer un sólido vínculo con la Universidad de Berklee en Boston, hay un esfuerzo e inversión en desarrollar el talento boricua del jazz que ya tiene frutos, al punto que hace poco Fabiola Méndez fue la primera cuatrista en graduarse allí. Están pasando muchas cosas interesantes”.


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