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El presidente de la plataforma, Luis Figueroa, exhorta a los boricuas en Estados Unidos a que se inscriban para votar con la meta de cambiar el resultado electoral

Kissimmee / Orlando, Florida - Lisandra del Valle estaba apostada frente a la famosa panadería Melao, en Kissimmee, a la caza de ciudadanos, principalmente puertorriqueños, para inscribirlos como electores. “En lo que llevo aquí he registrado a 25, casi todos boricuas”, dijo la mujer con sonrisa triunfal.

En otro lugar de esta ciudad -un epicentro de la comunidad puertorriqueña en la Florida central-, otra joven se había apostado en una oficina médica. Se movía de una silla a otra en la sala de espera, como si fuera un juego, y se les acercaba elegantemente a los pacientes para preguntarles si estaban inscritos para votar.

“Se me sentó al lado, me registró y ahora tengo que esperar a que me llegue una tarjeta por correo”, dijo Rebecca Ríos, natural de Carolina, quien estaba allí en una cita médica.

Los candidatos políticos de Florida -senadores, representantes, alcaldes, congresistas, candidatos a juntas escolares- tienen claro que en este estado hay miles de puertorriqueños que, a diferencia de otros grupos hispanos, constituyen una masa crítica poblacional y electoral, por ser ciudadanos americanos, pueden votar fácilmente luego de un rápido trámite para registrarse.

“Los políticos saben que necesitan el voto de los puertorriqueños para poder ganar”, dijo Luis Figueroa, presidente de Poder, una plataforma no partidista que busca aglutinar los esfuerzos que llevan a cabo diversos grupos para inscribir a boricuas y motivarlos a salir a votar. “Pero lo más importante es que cuando ganen, nos cumplan, que sus acciones hablen”, dijo.

Se estima que hay 340,000 puertorriqueños que pueden votar pero que no se han registrado, dijo Figueroa, refiriéndose a una cifra generalmente aceptada pero que no es precisa, pues la oficina del Supervisor de Elecciones no especifica el origen étnico de los grupos hispanos inscritos.

“Si solo el 10 por ciento de esos 340,000 se registra y vota, es suficiente para cambiar las elecciones en un estado donde los políticos ganan por un escaso margen de entre un uno y un dos por ciento, es decir entre 10,000 y 12,000 votos. Además, Florida es un ‘swing state’ y los boricuas podríamos decidir quién será el presidente”, dijo. Se estima que hay 500,000 puertorriqueños ya registrados como electores, indicó.

Un “swing state”, o estado pendular, son aquellas jurisdicciones que no son claramente demócratas ni republicanas, pero que tienen la atención de los políticos por su alto valor en los colegios electorales, y quien gane allí tiene altas posibilidades de triunfar en las elecciones generales.

Los candidatos reconocen esto sin cortapisas. “Necesitas la comunidad puertorriqueña de tu lado si quieres ganar, si consideras el escaso margen con el cual se ganan las elecciones aquí”, dijo el congresista demócrata de ascendencia boricua Darren Soto, quien busca la reelección.

“Los boricuas votan cruzando líneas, es un grupo que se inclina, es un voto que no puedes dar por sentado que lo tienes”, comentó.

“Los republicanos están invirtiendo mucho dinero y esfuerzo para el voto de los boricuas por el fracaso de la administración del presidente Donald Trump, por la manera lenta en que ha manejado la crisis en Puerto Rico en comparación con la asistencia a Florida y Texas”, agregó.

“Pero ahora es más simple para que los no afiliados decidan entre ser republicano y demócrata. Para eso sólo preguntamos a la gente, ‘¿Te gusta Trump?’ Y como nos dicen ‘no’, pues le decimos, ‘entonces eres demócrata’, y le decimos también, ‘como no te gusta Trump, pues vota por el senador demócrata Bill Nelson y no por Rick Scott (gobernador republicano de Florida que aspira al Senado), porque Scott es amigo de Trump’”, dijo Soto.

De hecho, Scott ha estado coqueteando muy de cerca con los boricuas desde que el paso del huracán María puso un acelerador en la migración de puertorriqueños hacia este estado.

 El día que anunció su candidatura al Senado, su maestro de ceremonia fue el secretario de Estado de Puerto Rico, Luis Rivera Marín; la semana pasada la comisionada residente en Washington, Jenniffer González, lo acompañó en un evento público para endosar su campaña; en esos días nombró a la primera boricua que integra su equipo de campaña, Alexandra Ojeda; y luego desfiló en la parada puertorriqueña de Orlando, donde repartió abrazos a diestra y siniestra.

En ese evento también desfiló el demócrata Nelson quien, de la misma forma, caminó de esquina a esquina la avenida Orange, en el centro de Orlando, saludando, abrazando y fotografiándose con todo el que se le cruzó de frente.

“Sí, el voto de los puertorriqueños es muy importante para mí. Aspiré a ser gobernador para mejorar la economía y ahora estoy aspirando al senado federal para trabajar por todos, incluyendo a los ciudadanos puertorriqueños. Desdeel huracán, he ido seis veces a Puerto Rico, pues quiero seguir ayudando a las familias que han llegado a Florida y a las que están aquí”, dijo Scott en español.

En efecto, a nivel institucional, el Partido Republicano reconoce que necesita el voto boricua y por ello ha destinado un ejército de funcionarios y voluntarios que ya está en la calle en un esfuerzo intensivo para llegar a los puertorriqueños, confirmó Gary Berríos, director para asuntos puertorriqueños del Partido Republicano.

“Tras el huracán y cuando empezamos a ver los números de todos los boricuas que estaban llegando a Florida, el Partido Republicano allá en Washington comenzó a ver esto como una ola que puede afectar las elecciones para un lado o para el otro, pero con el temor de que nos afectara negativamente, así que, intencionalmente, separaron un presupuesto para trabajar en una campaña de alcance de los puertorriqueños”, dijo Berríos, quien es natural de Humacao.

Explicó que tiene una aplicación digital que manejan, cuando van a la calle, cerca de 120 directores de campo que reclutaron. Esta tecnología recopila 600 puntos de interés decada votante y se nutre incluso de su comportamiento como consumidor y de su uso en las redes sociales para conocer la inclinación ideológica de cada uno y ver si hace falta un empujón para reclutarlo en ese partido.

“Vamos a las casas, pues las estadísticas nos dicen que cuando tenemos comunicación cara a cara, la participación electoral de las personas incrementa en un 10 por ciento”, agregó.

Esta cacería de votantes boricuas es más importante cuando se considera que se ha palpado una tendencia de los inscritos a registrarse como no afiliados. “En lo que va del año hemos registrado 5,000 electores puertorriqueños y hay una gran mayoría que lo hizo como no afiliado. Pero los que se inscriben bajo un partido, la mayoría lo hacen como demócrata”, dijo Betsy Franceschini, directora de la oficina en Florida de Hispanic Federation, una de las entidades no partidistas que encabeza una iniciativa intensa para registrar a puertorriqueños.

“Los puertorriqueños somos ahora el interés nacional por la gran cantidad de no afiliados que hay, y eso nos da un poder que ahora está latente, pero si nos decidimos, podremos votar por personas que ayuden a la comunidad aquí en la diáspora y sobre todo ayudar a Puerto Rico. Somos como un gigante dormido y tenemos que educar para que los puertorriqueños se den cuenta del poder que tenemos”, reiteró Franceschini, quien es de tendencia demócrata.


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