Este fin de semana regresará, y más allá de alguna reunión breve con varios legisladores, no se propone encontrarse ni con el gobernador ni con líderes principales de la política isleña. (horizontal-x3)
Este fin de semana regresará, y más allá de alguna reunión breve con varios legisladores, no se propone encontrarse ni con el gobernador ni con líderes principales de la política isleña. (Carla Martínez / Especial para El Nuevo Día)

Orlando, Florida – Bajo el radar de la opinión pública, el alcalde de Tallahassee -la capital de este estado- Andrew Gillum se apresta a realizar este viernes su segundo viaje a Puerto Rico a donde regresa con la misión principal de conocer de primera mano el lugar de origen de los casi 1.2 millones de puertorriqueños que podrían decidir quiénes dirigirán el destino de Florida.

En su primer viaje, esquivó San Juan, y la metrópolis donde la política se respira en el aire, y optó por llegar a la montaña, a Lares y pernoctó en una hacienda cafetalera cercana.

“Si quiero tener éxito como gobernador, es importante que como gobernador de Florida conozca de forma cercana sobre la gente de Puerto Rico”, dijo el aspirante, casado y que tiene tres hijos.

Este fin de semana regresará, y más allá de alguna reunión breve con varios legisladores, no se propone encontrarse ni con el gobernador ni con líderes principales de la política isleña. Está enfocado en la gente común, los que viven día a día para pagar sus deudas, los que buscan echar hacia adelante y forjarse un buen futuro para su familia, los que persiguen vivir una vida de calidad. ¿Por qué? Porque Gillum dice que esa es también la historia de su vida. Dijo que viene de abajo y que por ser minoría ha tenido que trabajar y esforzarse más que otros para poder alcanzar sus metas.

“De los tres aspirantes a la candidatura por la gobernación en el Partido Demócrata soy el único que tiene una hipoteca”, dijo el hombre de 38 años, el quinto de siete hijos que procrearon Charles y Frances Gillum. Su padre era un trabajador de la construcción y su madre conducía un autobús escolar.

“Soy el único de los tres candidatos que no es millonario. ¿Cómo van a representar a electores cuando no saben lo que se siente que llegue el din de mes y no sepas cómo vas a pagar las deudas?”, agregó el alcalde quien en el año 2003 – a los 23 años- fue electo como comisionado de la ciudad de Tallahasee, convirtiéndose en el la persona más joven en integrar ese cuerpo.

Los otros dos aspirantes son Chris King y Gwen Graham.

En la página web donde presenta su plataforma, tiene un área donde destaca cuáles serán los asuntos medulares que atenderá si logra ganar la primaria del 28 de agosto y, eventualmente, logra convertirse en gobernador. Allí aparecen 10 temas, y el número nueve es “Puerto Rico”.

“Es uno de nuestros temas principales pues los puertorriqueños son la diáspora más grande que tenemos y son parte integral de nuestra economía”, dijo. “Es una vergüenza que mucha gente en Estados Unidos no supiera que los puertorriqueños son ciudadanos americanos”, dijo el aspirante demócrata quien comentó que el gobierno de Florida, recipiente de la mayor parte de los desplazados por ese ciclón, no sabía exactamente qué hacer con las miles de familias que empezaron a llegar a este estado buscando refugio.

Ni Florida ni el gobierno federal estaba preparado para recibir a tantas personas. Mientras que cuando pasó Katrina Bush dio un trato emblemático a los residentes de Nueva Orleans, a los de Puerto Rico se les trató como si no fueran ciudadanos. Se actuó de forma pasiva, irrespetuosa y eso es inaceptable”, afirmó.

El encuentro con El Nuevo Día fue esta mañana en el vestíbulo del hotel Rosen Shingle Creek en Orlando. Fue su equipo de campaña quien hizo el acercamiento a este diario.

No es un secreto que los puertorriqueños, si se inscriben y salen a votar, decidirán quiénes dirigirán el destino de este estado, líderes que, además, podrían impulsar una agenda que ayude a Puerto Rico.

“Se estima que después del huracán llegaron a Florida como 75,000 puertorriqueños y en Florida las elecciones no se ganan por mucho. El pasado gobernador ganó por 70,000 votos. Y sí, el voto de los puertorriqueños es muy importante para mí. No doy ningún voto por sentado. El voto de los puertorriqueños es un voto que quiero ganar, de la misma manera que el de los negros, el de los jóvenes. Siento que soy el mejor candidato”, afirmó mientras colocaba su mano derecha sobre la solapa de su perfectamente entallada chaqueta azul.

De los 1.2 millones de puertorriqueños en Florida, se estima que 500,000 están registrados como electores.  Sin embargo, hay 340,000 boricuas hábiles para votar que no se han inscrito, una cifra dramática si se considera que, Florida es un estado donde los candidatos ganan por escasos márgenes.

Hasta hoy, la oficina del Supervisor de Elecciones de Florida (similar a la Comisión Estatal de Elecciones) había registrado 767,506 electores. De estos, 322,001 se inscribieron como demócratas; 206,142 como republicanos y 234,227 como no afiliados. La entidad reporta que 5,136 se habían inscrito por otros partidos que no se mencionan.

El último día para inscribirse es el 9 de octubre. Las primarias de los partidos serán el 30 de este mes.


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