A una semana para que culmine definitivamente el programa de vivienda temporal de FEMA, 1,720 boricuas aún pernoctan en pequeños hoteles en toda la Florida sin contar con una alternativa de vivienda una vez llegue el 30 de junio.

Orlando - A una semana para que culmine definitivamente el programa de vivienda temporal de la Agencia federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés), 1,720 puertorriqueños aún pernoctan en pequeños hoteles en toda la Florida sin contar con una alternativa de vivienda una vez llegue esa fecha.

Esta mañana, algunas de esas familias lanzaron un último pedido de ayuda y rogaron al gobernador de Florida, Rick Scott, que interceda una vez más y pida a FEMA que active otros programas que permitirán extender su estadía.

Kira Moreno-Craft, portavoz de la organización Vamos4PR, dijo que los boricuas que quedan son los más vulnerables de los que llegaron a Florida tras el huracán. Precisó que se trata de personas de la edad de oro que están enfermas, personas con impedimentos físicos, niños y madres solteras.

“No estamos pidiendo nada diferente a lo que el gobierno federal concedió a otros ciudadanos luego de un huracán”, dijo la líder comunitaria, quien estaba acompañada por algunas de esas familias frente a las instalaciones del hotel Woodspring en Orlando, donde viven algunos.

Algunos han conseguido empleo, pero los salarios que devengan son demasiado bajos como para poder alquilar una vivienda.

Ese es el caso de Ariana Colón, de 20 años, madre de un niño de un año y quien está actualmente embarazada. Trabaja en un restaurante de comida rápida y gana $400 mensuales “y eso no me da para pagar un alquiler”, dijo.

“Para alquilar, aquí te piden que adelantes tres meses de renta y lo que gano apenas me da para pagar un cuido para mi hijo, y necesito el cuido para poder ir a trabajar”, dijo la joven, quien es natural de Bayamón y llegó a Florida en diciembre.

“Tengo las manos atadas. No sé qué hacer”, dijo al pedir al gobernador Scott que flexibilice estos requisitos de alquiler.

“Tendría que ganar como $3,000 para poder alquilar un apartamento de dos cuartos, pues tampoco me quieren rentar uno de un solo cuarto porque tengo al niño”, dijo.

Ariana vive con su novio, quien es barbero y por la naturaleza de este oficio no devenga un salario fijo.

En Puerto Rico vivía con sus abuelos. Pero estaban enfermos y tras el huracán sintió que era una carga.

“Después de María, a veces hacía tanto calor que me iba al techo a dormir con el bebé”, aseguró la joven.

“He pensado regresar a Puerto Rico”, afirmó.

Yazmín Marcano, de Toa Alta, llegó tras el huracán, pero consiguió empleo y el 11 de mayo logró alquilar una vivienda. Trabaja en una entidad que le busca ayuda a otros boricuas desplazados aquí y en ese proceso ha podido confirmar que los que quedan en los hoteles son los más vulnerables.

“Los que quedan son los que se les hace más difícil conseguir empleo y vivienda. Es lo que he visto”, contó.

Ayer, el administrador de FEMA, William “Brock” Long, indicó a endi.com que el programa de refugio temporal (Transitional Sheltering Assistance - TSA) concluirá el sábado, 30 de junio, y no será extendido nuevamente. La mayoría de las 19,000 personas beneficiadas fueron trasladadas por este programa a distintos estados de Estados Unidos, donde pernoctaban en hoteles o moteles.

También dijo que la agencia le pagará el boleto de avión a aquellos que quieran regresar a la isla. Los interesados tienen hasta el 1 de julio para volver.


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