Sin luz por el huracán María, Jannette Álvarez y David Rivera tuvieron que cerrar este negocio en Puerto Rico. Ahora venden sus postres en Kissimmee.

Kissimmee, Florida – Cuando vivía en Puerto Rico, María Santos y su esposo acostumbraban a hacer al menos una parada semanal en un establecimiento en Levittown donde vendían unos limbers particulares, pues tenían la firmeza de este famoso postre boricua pero, al mismo tiempo, eran cremosos como un helado.

Pero se mudó a Kissimmee hace 12 años y excepto cuando viajaba a Puerto Rico y lograba escaparse a la tienda Limbheledos, no había vuelto a disfrutar de esta golosina congelada. Un día se topó con un anuncio en las redes sociales que avisaban que la tienda abriría en Florida Central.

“Pero no lo creí. Pensé que era una broma hasta que vi un reportaje en el periódico”, dijo la mujer quien fue una de las primeras en llegar hoy a la apertura de esta tienda en una ciudad floridana que muchos identifican como el “municipio 79” de Puerto Rico por ser uno de los lugares de mayor concentración de puertorriqueños en Florida.

Hasta allí llegó también María Ortiz, natural de San Juan, quien vive en este estado hace 18 años. Había devorado tres de coco y estaba en la caja registradora pagando el cuarto, esta vez de tamarindo. “Y antes de irme a casa, me llevo un par más”, dijo con la dificultad que produce en el hablar cuando uno come algo muy frío. “Es que se te deshacen en el paladar”, dijo con la emoción de un enamorado.

Limbhelados llega a la Florida Central luego que sus dueños Jannette Álvarez y David Rivera tuvieron que tomar la decisión de cerrar el negocio en Puerto Rico. Los meses sin electricidad, a causa del huracán, impidieron producir los postres y vieron una oportunidad en este estado a donde han emigrado miles de familias. El Censo estima que en Florida residen cerca de 1.2 millones de puertorriqueños.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. Alquilaron en septiembre de 2018 un establecimiento en el centro histórico de Kissimmee y por no tener toda la información requerida a la hora de abrir un negocio atravesaron diversas dificultades. Por ejemplo, tuvieron que desmontar una pared interior y cambiar los muebles para colocar los que establecen los códigos de la ciudad, entre otras dificultades. Todo ello retrasó la apertura cinco meses.

“Fue difícil pues el gobierno aquí tampoco nos daba toda la información sobre los requisitos”, dijo Jannette. Su consejo para el empresario que quiera venir acá es que contacte entidades que asesoran comerciantes -como PROSPERA- y que escuchen consejo de otros negociantes ya establecidos.

Pero hoy se cerró ese capítulo y comenzó uno más dulce, literalmente. En la nevera se desplegaban una veintena de limbhelados de coco, crema, piña colada, maní, pistacho, almendra, choco-almendra; fresa-crema, strawberry-cheesecake; Nutella, Nutella-cheesecake; guava-queso; choco-bizcocho; Rocky Road; entre otros.

Origen

El origen de este postre boricua con nombre inglés es particular y no está claro dónde comienza y termina la historia y la leyenda urbana. Pero se dice que el nombre surgió para finales de 1920 cuando el famoso aviador norteamericano Charles Lindberg -famoso porque cruzó el Atlántico en avión- hizo una parada en Puerto Rico.

Cuentan que el aviador fue recibido con una calurosa bienvenida por parte de los boricuas, quienes lo convidaron con un jugo de frutas que, por haberse refrigerado demasiado tiempo, se congeló. Lindberg se mostró inexpresivo y frío con el recibimiento, pero le encantó el jugo congelado.

Esa supuesta frialdad generó un dicho que según algunos escritos sobre el asunto reza así: “eres más frío que Limdberg”. El apellido del aviador fue degenerando en la palabra “limber”, con la cual se bautizó al postre.

Lo próximo

Hoy fue la apertura, pero la agenda de Jannette y David está llena de ideas. Integrarán sabores según la temporada del año, así que no sorprenda encontrar uno de calabazas o arándanos. Y para la próxima Navidad tendrán los limbhelados de coquito regular, coquito de pistacho, coquito de almendra y de chocolate.

Como llevan un toque de ron, deben antes gestionar los permisos de rigor, indicó la dueña del establecimiento que ubica en el 107 Broadway en Kissimmee.

“Esta apertura es un nuevo comienzo para mi familia. Aquí, la comunidad nos ha recibido muy bien. Sí, tengo mucha nostalgia por Puerto Rico y extraño la isla, pero quién sabe si en un futuro podemos volver allá con los limbhelados”, dijo Jeannette.


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