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María Isabel Sanquírico tiene en sus manos las relaciones públicas y el mercadeo en Florida de marcas como Medalla y El Mesón Sándwiches. (Especial El Nuevo Día / Carla Martínez)

Orlando - Ella es la gladiadora de algunas de las marcas puertorriqueñas más emblemáticas que han aterrizado en Florida central. Y las defiende no porque sea su trabajo, sino porque las consume y está convencida de que son buenos productos.

La diáspora post-María, ese piso poblacional que se fraguó en Florida sobre la zapata que desde años antes otros boricuas construyeron, ha creado un potente mercado que ha estado atrayendo productos de marcas que en la distancia, lejos de la isla, producen una melancólica conexión con la patria. Los sándwiches de El Mesón y la cerveza Medalla son dos de muchos ejemplos y son, precisamente, las marcas que María Isabel Sanquírico maneja en esta península.

Tras bastidores, y con una espléndida y al mismo tiempo tímida sonrisa, María Isabel ha estado al frente del avasallador lanzamiento de Medalla en Florida central, producto que en algunos lugares ha provocado un frenesí consumista. Asimismo, ha encabezado el proceso para catapultar la ampliación de El Mesón Sándwiches en diversos puntos; y ahora está en el proceso de encaminar la marca de colchones Global Mattress en un mercado muy competitivo donde abunda este producto.

“En casa se desayuna en El Mesón, se celebra con Medalla y se duerme en colchones de Global Mattress. No puedo trabajar con una marca en la que yo no crea”, afirmó.

Había trabajado como reportera de Univisión Puerto Rico. Pero, en busca de otro ambiente y mejores oportunidades para su hijo, se mudó a Orlando en 2005, año en que comenzaba a cuajarse la gran migración de boricuas a Florida central.

Al llegar, consiguió empleo con Telemundo Orlando, luego en la Revista Imagen y su edición en Florida Central y, más adelante, con Clear Channel (antes iHart). Algunas de estas etapas duraron poco, por lo que María Isabel optó por moverse al otro lado de la moneda. Decidió alinearse del lado del cliente, y fundó, en 2011, su firma de relaciones públicas y comunicación corporativa, Eleven Communications.

“¿Por qué ‘eleven’ (once)? Debería tener una historia, pero no la tengo. El once es mi número de la suerte. Veo ese número en todas partes y dicen que es un número muy espiritual”, contó la comunicadora, quien es natural de Guaynabo y se graduó de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico.

Mezcla de trabajo

Buena parte del ruido que han causado estas marcas en Florida ha sido el fruto del trabajo que María Isabel ha articulado con un pequeño grupo de jóvenes, todas mujeres, que conocen muy bien el mercado boricua y el floridano, y han sabido confeccionar una mezcla de trabajo bien sazonada que parece estar dando resultado.

“No hay necesidad de tener gastos extraordinarios ni mucha gente”, dijo, al explicar que, cuando hace falta proveer a algún cliente un servicio que su empresa no maneja, establece alianzas con otros profesionales.

En su ecuación exitosa, Sanquírico busca quelas marcas que representa no solo sean productos de calidad y que tengan un precio competitivo.

Explicó que, para ganar la lealtad del consumidor, sobre todo el hispano, las marcas tienen que invertir en aspectos de responsabilidad social con la comunidad a la que buscan apelar.

Florida tiene 21 millones de habitantes, de los cuales 5 millones son hispanos y cerca de 1.2 son puertorriqueños.

Apuesta a lo genuino

De otro lado, en un mercado tan culturalmente diverso, lograr un espacio puede convertirse en una carrera cuesta arriba. Por eso, lejos de buscar que los productos se parezcan a otros, Sanquírico ha incluido en su recetario de éxito el apostar a lo genuino, a lo diferente.

“Hubo un tiempo en que se trató de complacer y se buscaba adaptarse a lo que había para apelar a una masa. Pero ahora, podemos apostar a un nicho en particular y es algo que podemos hacer utilizando las redes sociales para identificar a tu audiencia e ir detrás de ella. Antes, las marcas boricuas llegaban aquí y querían hacer de inmediato el ‘crossover’, pero eso no funciona. Ahora hay un auge por lo auténtico”, dijo.

“Cuando una marca de Puerto Rico llega acá, no significa que ahora vamos a traducir todo al inglés. Significa que lo que funcionó en la isla, ahora lo vamos a adaptar a la realidad de acá, sin dejar de ser tú mismo”, agregó.

Lo anterior es importante pues, luego del huracán María hace casi un año, la demanda en Florida por productos boricuas y servicios de comunicaciones al estilo puertorriqueño han aumentado.

“Los comerciantes están viendo un terreno fértil. Esta tragedia causó una situación muy dura y difícil, pero, al mismo tiempo, abrió una oportunidad que ha dado visibilidad a Puerto Rico y a sus productos”, subrayó.


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